viernes, marzo 20, 2026

Formación en HoLEP: cursos, proctoring y el programa de entrenamiento de ICUA

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Todos los servicios de urología del mundo deberían poder ofrecer la enucleación endoscópica a sus pacientes. Esta es la convicción que ha guiado mi dedicación a la formación durante más de 15 años. La técnica no es fácil, pero es enseñable y reproducible — y los datos lo demuestran.

Si usted es urólogo y quiere incorporar el HoLEP en bloque a su práctica, o si ya enuclea y quiere perfeccionar su técnica, este artículo le explica las opciones de formación que ofrecemos desde ICUA y los datos sobre la curva de aprendizaje que debería conocer antes de empezar.

La curva de aprendizaje del HoLEP: lo que dicen los datos

La curva de aprendizaje del HoLEP ha sido históricamente el argumento principal para no adoptarlo. "Es muy difícil", "necesitas 50 casos para empezar a ser competente", "no tengo suficiente volumen". He escuchado estas objeciones cientos de veces. Veamos qué dicen los datos.

En un estudio comparativo de curvas de aprendizaje, la técnica de enucleación en bloque mostró una curva más corta que la enucleación clásica en tres lóbulos: 14-30 casos frente a 22-40 casos para alcanzar la competencia, y con tiempos operatorios más cortos a pesar de enuclear próstatas algo más grandes (Peyronnet, 2017).

Un estudio independiente de 500 casos consecutivos con la técnica en bloque (Wenk et al., World J Urol 2024) demostró que, con formación estructurada, la curva de aprendizaje es significativamente más corta de lo que se ha atribuido tradicionalmente al HoLEP. Un estudio con principiantes (Li et al., 2023) confirmó que la técnica es factible desde los primeros casos cuando hay tutorización adecuada.

La clave no es el talento individual — es la formación estructurada, los principios anatómicos claros y el volumen de casos suficiente bajo supervisión.

El programa de formación ICUA

Desde 2007, hemos recibido en ICUA a más de 600 urólogos visitantes de más de 60 países. Nuestro programa de formación tiene varios niveles, adaptados a la experiencia y las necesidades de cada cirujano.

Observership en quirófano — Madrid

Es la experiencia fundacional. El urólogo visitante pasa una tarde en nuestro quirófano en Clínica CEMTRO, donde programamos cinco operaciones con casos variados: distintos tamaños prostáticos, pacientes con tratamiento previo, próstatas tras RTU, tras UroLift, etc.

El objetivo no es solo mostrar la técnica — es inspirar. Que el visitante vea a un equipo rodado ejecutando la operación con fluidez, que entienda los principios (liberación apical precoz, preservación de la mucosa esfinteriana, disección sin incisiones) y que se vaya con un objetivo claro para implementar en su propio hospital.

Tradicionalmente, tras la sesión quirúrgica cenamos juntos. Es una oportunidad para charlar, conocernos mejor y comprender las dificultades específicas que cada cirujano enfrenta en la adopción de esta técnica en su entorno.

Observership en quirófano — Hill Clinic, Sofía (Bulgaria)

Mi colaboración con la Hill Clinic de Sofía ha sido una verdadera escuela de aprendizaje y un centro de enseñanza donde se ha iniciado la experiencia en enucleación de muchos urólogos que hoy son figuras internacionales en este campo. Es otra sede donde urólogos visitantes pueden observar la técnica en un entorno de alto volumen.

Proctoring presencial en su hospital

Para cirujanos que ya han realizado el observership y quieren implementar la técnica, ofrecemos proctoring presencial: viajo a su hospital y le acompaño durante sus primeros casos. La presencia de un cirujano experimentado al lado durante los primeros procedimientos acorta drásticamente la curva de aprendizaje y aumenta la seguridad para el paciente.

He realizado proctoring en hospitales de Europa, América Latina, Asia, Oriente Medio y África. Cada hospital es diferente — equipamiento, equipo quirúrgico, tipo de pacientes — y adaptar la formación al entorno concreto es parte esencial del proceso.

Formación en vídeo y consulta a distancia

Para cirujanos que ya están enucleando y tienen dudas sobre casos específicos o quieren mejorar aspectos técnicos concretos, ofrecemos consulta por vídeo. Podemos revisar juntos vídeos quirúrgicos, discutir estrategias para casos complejos y resolver problemas técnicos de forma personalizada.

El manual: un recurso complementario

En 2026 publiqué el Manual de HoLEP en Bloque (ISBN 978-84-09-81888-4), un libro de 352 páginas nacido precisamente de las preguntas y dificultades que los visitantes me plantean en el quirófano. No es un manual basado en la evidencia en el sentido clásico — es un manual basado en la experiencia y en el proceso mental de un cirujano obsesionado con simplificar el procedimiento para hacerlo reproducible y enseñable.

El manual cubre desde los fundamentos anatómicos hasta las situaciones complejas (próstatas previamente operadas, pacientes sondados, cáncer incidental, estenosis asociada), con ilustraciones detalladas paso a paso. Si el lector encuentra útil algún detalle o adopta alguna de las ideas que allí se reflejan, habrá merecido la pena.



Más de 600 cirujanos formados en más de 60 países

Nuestra base de datos de visitantes incluye a más de 600 urólogos de más de 60 países que han pasado por nuestro programa de formación desde 2007. Muchos de ellos realizan hoy enucleación de forma rutinaria en sus centros, y varios han publicado sus propios resultados — lo que confirma que la técnica es reproducible en manos de cirujanos adecuadamente formados, con resultados comparables a los nuestros.

Esta red global de cirujanos formados en nuestra técnica también beneficia a los pacientes: cuando un paciente de otro país me contacta, a menudo puedo referirle a un colega formado en su ciudad que realiza la técnica con competencia probada.

Para urólogos que quieren derivar pacientes

Si usted es urólogo y tiene un paciente que necesita enucleación pero no dispone de la técnica o del equipamiento en su centro, puede derivarlo a ICUA. Nos comprometemos a mantenerle informado sobre el proceso y a devolver al paciente a su seguimiento con un informe completo. Trabajamos siempre con espíritu de colaboración, no de competencia.

Mi filosofía sobre la formación: siempre he intentado mejorar, aprender, compartir y contribuir a mejorar las cosas. Lo que yo sé es fruto de las interacciones con mis maestros, mis compañeros y los especialistas que he conocido en mis viajes por el mundo. Todos aprendemos de todos. Si este programa de formación ayuda a que más pacientes en más países tengan acceso a una enucleación de calidad, habrá cumplido su objetivo.
¿Es urólogo y quiere formarse en HoLEP en bloque?

Contacte con nosotros para organizar su visita o solicitar información sobre proctoring.
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Coordinación: Vanesa Cuadros · vcr@icua.es

Referencias científicas

  1. Saitta G, Becerra JEA, Del Álamo JF, Gómez Sancha F, et al. 'En Bloc' HoLEP with early apical release. World J Urol. 2019;37:2451-2458. PubMed
  2. Wenk MJ, Hartung FO, Egen L, Netsch C, Kosiba M, Grüne B, Herrmann J. The long-term learning curve of HoLEP in the en-bloc technique: a single surgeon series of 500 consecutive cases. World J Urol. 2024;42:436. PubMed
  3. Li S, et al. En bloc HoLEP: feasibility for beginners. BMC Urol. 2023;23:56. PMC
  4. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  5. Gómez Sancha F, et al. Manual de HoLEP en Bloque. ISBN 978-84-09-81888-4. 2026. 352 páginas.

Tamsulosina, dutasterida y otros fármacos para la próstata: ¿cuándo dejar la medicación y operarse?

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Si ha llegado a este artículo, probablemente lleva un tiempo tomando pastillas para la próstata. Quizá tamsulosina, quizá dutasterida, quizá las dos. Le recetaron la medicación, los síntomas mejoraron algo al principio, y desde entonces lleva meses o años tomándola cada día sin que nadie le haya planteado cuándo va a dejar de necesitarla — ni si existe una alternativa definitiva.

Voy a explicarle cómo funcionan estos fármacos, qué efectos secundarios pueden producir, cuándo son señales claras de que la medicación ya no es suficiente, y qué ocurre cuando se decide resolver el problema de forma definitiva con cirugía.

Cómo funcionan los fármacos para la HBP

Alfa-bloqueantes: tamsulosina, silodosina, alfuzosina

Son la primera línea de tratamiento y los fármacos más recetados para los síntomas prostáticos. Funcionan relajando el músculo liso de la próstata y del cuello vesical, facilitando la salida de la orina. No reducen el tamaño de la próstata — simplemente relajan el "puño" que aprieta la uretra.

Actúan rápido (en días), y por eso dan la impresión de que "funcionan" desde el primer momento. Pero su efecto desaparece en cuanto se deja de tomarlos. No curan nada — controlan síntomas mientras los tome.

Inhibidores de la 5-alfa-reductasa: dutasterida, finasterida

Estos fármacos sí reducen el tamaño de la próstata al bloquear la conversión de la testosterona a dihidrotestosterona (DHT). El efecto es lento — tardan entre 3 y 6 meses en notarse — y la reducción de volumen es modesta (entre 20 y 25%). También reducen el PSA a la mitad, lo que hay que tener en cuenta en el seguimiento o prevención del cáncer de próstata.

Terapia combinada

La combinación de un alfa-bloqueante con un inhibidor de 5-alfa-reductasa (la combinación más habitual es tamsulosina + dutasterida, comercializada como Duodart) es más eficaz que cada fármaco por separado, especialmente en próstatas grandes. Pero también suma los efectos secundarios de ambos.

Los efectos secundarios que nadie le contó

Cuando le recetaron la medicación, probablemente le dijeron que era "bien tolerada". Y para muchos pacientes lo es. Pero hay efectos secundarios que se mencionan de pasada y que para algunos hombres son muy significativos.

Alfa-bloqueantes

  • Aneyaculación: la tamsulosina y especialmente la silodosina pueden causar ausencia de eyaculación en un porcentaje significativo de pacientes. Es el mismo efecto que se atribuye a la cirugía, pero producido por una pastilla, pero el mecanismo es distinto. El fármaco inhibe la eyaculación, que no se produce, y afecta a la sensacion. El paciente operado eyacula, pero el semen no sale al exterior, la sensacion orgásmica es mejor.
  • Mareos e hipotensión ortostática: especialmente al levantarse por la mañana o al ponerse de pie rápidamente. En pacientes mayores puede causar caídas.
  • Congestión nasal: molesta pero no grave.
  • Síndrome del iris flácido intraoperatorio (IFIS): si necesita operarse de cataratas, la tamsulosina puede complicar la cirugía ocular. Es importante que su oftalmólogo lo sepa. Este efecto puede persistir meses después de suspender el fármaco.

Inhibidores de 5-alfa-reductasa

  • Disfunción eréctil: entre el 5 y el 8% de los pacientes la experimentan.
  • Disminución de la libido: una proporción similar nota una reducción del deseo sexual.
  • Ginecomastia: aumento o sensibilidad del tejido mamario.
  • Síndrome post-finasterida: aunque controvertido y objeto de debate, algunos pacientes refieren la persistencia de efectos sexuales (disfunción eréctil, disminución de la libido, problemas de orgasmo) después de suspender el fármaco. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) reconoce esta posibilidad en el prospecto.
Una reflexión importante: A menudo veo pacientes que toman dutasterida desde hace años para "evitar la operación" y preservar la eyaculación, pero que en realidad ya tienen disfunción eréctil y ausencia de libido por la propia medicación. Están sufriendo exactamente los efectos secundarios que temían de la cirugía, pero sin el beneficio de una solución definitiva.

Señales de que la medicación ya no es suficiente

La medicación puede ser adecuada durante un tiempo, pero la HBP es progresiva — la próstata sigue creciendo y llega un momento en que los fármacos no pueden compensar la obstrucción. Las señales que indican que ese momento ha llegado:

  • Los síntomas han empeorado a pesar de la medicación: se levanta más por la noche, el chorro es más débil, tiene más urgencia.
  • El PSA sigue subiendo: en un paciente con dutasterida, el PSA debería estar bajo. Si sube progresivamente, indica que la próstata sigue creciendo.
  • El residuo postmiccional ha aumentado: si la ecografía muestra que queda mucha orina en la vejiga después de orinar, la vejiga está perdiendo la batalla contra la obstrucción.
  • Ha tenido un episodio de retención urinaria: si alguna vez no pudo orinar y le tuvieron que poner una sonda, la medicación ya no es suficiente.
  • Tiene infecciones urinarias de repetición: la orina residual que queda en la vejiga es un caldo de cultivo para las bacterias.
  • Los efectos secundarios le afectan más que los propios síntomas: si la medicación le produce mareos, disfunción eréctil o ausencia de eyaculación, está pagando un precio alto por un beneficio parcial.

¿Y si simplemente me opero y dejo toda la medicación?

Esta es la pregunta que muchos pacientes se hacen y que pocos médicos les plantean activamente.

Tras un HoLEP, la inmensa mayoría de los pacientes dejan toda la medicación prostática: alfa-bloqueantes, inhibidores de 5-alfa-reductasa, antimuscarínicos. No la necesitan porque el problema está resuelto. No hay adenoma que obstruya, no hay necesidad de relajar un músculo que ya no aprieta, no hay que reducir un tejido que ya no está.

Es un cambio de paradigma: pasar de controlar una enfermedad crónica con pastillas diarias a resolver el problema de una vez.

El coste acumulado de la medicación crónica

Esto rara vez se menciona, pero merece la pena hacer las cuentas. La combinación tamsulosina + dutasterida (Duodart) cuesta aproximadamente 30-40 euros al mes en España, dependiendo de la aportación. A lo largo de 10 años, esto representa entre 3.600 y 4.800 euros — sin contar las visitas de seguimiento, las analíticas de PSA periódicas y las ecografías de control. Y al cabo de esos 10 años, la próstata sigue ahí, probablemente más grande que cuando empezó.

Una cirugía definitiva tiene un coste inicial mayor, pero resuelve el problema de una vez, elimina la necesidad de medicación crónica y tiene una probabilidad de retratamiento inferior al 2%. Si se calcula el coste total a largo plazo, la ecuación casi siempre favorece a la cirugía.

Una frase que suelo decir a mis pacientes: "La medicación es como pagar un alquiler — funciona mientras pagas. La cirugía es como comprar la casa — pagas una vez y el problema está resuelto."

¿Significa que la medicación no sirve para nada?

No, en absoluto. La medicación es útil y adecuada en muchas situaciones: cuando los síntomas son leves o moderados, cuando el paciente no quiere o no puede operarse en ese momento, o como puente mientras se planifica la cirugía. Lo que no tiene sentido es mantener indefinidamente una medicación crónica con efectos secundarios cuando existe una solución quirúrgica definitiva, segura y duradera.

Si su urólogo le recetó medicación y los síntomas están controlados sin efectos secundarios importantes, no hay urgencia. Pero si lleva años medicado, los síntomas no mejoran o tiene efectos secundarios que le afectan, merece la pena preguntar: "¿Tiene sentido seguir así, o hay una forma de resolver esto de forma definitiva?"

¿Lleva años tomando medicación para la próstata y se pregunta si hay algo mejor?

En ICUA le explicamos todas las opciones de forma honesta y personalizada.
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Referencias científicas

  1. Sandhu JS, Bixler BR, Dahm P, et al. Management of lower urinary tract symptoms attributed to BPH: AUA guideline amendment 2023. J Urol. 2024;211:11-19. DOI
  2. EAU Guidelines on Management of Non-neurogenic Male LUTS. Edición 2025. EAU Guidelines
  3. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  4. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed

Operado de próstata y sigo igual: ¿puedo volver a operarme con HoLEP?

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Es una situación más frecuente de lo que se cree: le trataron la próstata — con RTU, con láser verde, con Rezum, con UroLift, con iTIND — y ahora los síntomas han vuelto. O nunca mejoraron del todo. El chorro sigue débil, se levanta por la noche, quizá ha tenido un episodio de retención urinaria. Le dijeron que el procedimiento iba a resolver el problema, y durante un tiempo pareció que lo hacía. Pero ahora está igual o peor que antes.

Si se identifica con esta situación, no está solo. Y lo más importante: tiene solución.

¿Por qué falla un tratamiento prostático?

"Fallar" no siempre es la palabra más precisa. En muchos casos, el procedimiento fue técnicamente correcto — el problema es que la técnica utilizada tiene limitaciones inherentes que hacen que el resultado no sea duradero.

Resección incompleta (RTU, láser verde)

La RTU de próstata funciona raspando el tejido prostático desde dentro. El cirujano elimina tejido hasta que considera que el canal es suficientemente amplio, pero no extrae todo el adenoma — deja una cantidad variable de tejido vivo con capacidad de crecer. Lo mismo ocurre con la vaporización con láser verde: evapora en superficie, pero la profundidad es limitada, especialmente en próstatas grandes.

La tasa de retratamiento tras RTU se estima entre el 10 y el 15% a los 8-10 años. He observado muchos pacientes operados con RTU a los 55-60 años que, a los 75-80, experimentan obstrucción severa por recrecimiento del adenoma residual. Es lo que llamo "la próstata que complica la vejez".

Tratamientos mínimamente invasivos que no resuelven el problema (Rezum, UroLift, iTIND, stents)

Cada vez veo más pacientes en consulta que han pasado por uno o varios tratamientos mínimamente invasivos antes de llegar a nosotros. Es un fenómeno creciente que merece una explicación honesta.

Estos tratamientos se presentan comercialmente como alternativas que preservan la eyaculación y permiten una recuperación rápida. Y es cierto que ofrecen esas ventajas. Pero la mejoría objetiva del flujo urinario es significativamente menor que con la enucleación, la durabilidad es limitada, y muchos pacientes acabarán necesitando un retratamiento.

Personalmente, por el momento, he limitado mi práctica a la enucleación y no he adoptado ningún tratamiento mínimamente invasivo. Un problema de realizar enucleación es que uno se acostumbra a ver pacientes felices tras la cirugía, con flujos estupendos y vaciamiento vesical completo. Cuando uno ve los resultados de estos tratamientos miniinvasivos, la mejoría objetiva es mucho menor y mucho menos predecible.

La cascada de tratamientos: No es raro — especialmente en Estados Unidos, donde los incentivos económicos favorecen los procedimientos ambulatorios — ver un paciente que se sometió primero a un iTIND, al cabo de unos meses o años necesitó un primer UroLift, como el resultado no fue satisfactorio se le hizo un segundo UroLift (a veces con un número absurdamente elevado de grapas), luego se procedió a una vaporización con láser verde y, posteriormente, a una RTU. Es la viva expresión del fracaso de nuestro objetivo como urólogos, donde el paciente se convierte en una víctima del sistema.

Cuando un paciente insiste en tratarse con alguno de estos métodos, les refiero a colegas con experiencia en ese procedimiento concreto. No es la primera vez que los veo volver a la consulta al cabo de un tiempo pidiéndome que les resuelva su problema miccional. Tras pasarlo mal, no conseguir sus objetivos de calidad de vida, a menudo ponen en perspectiva el asunto eyaculatorio y me dicen que prefieren no eyacular pero resolver su problema definitivamente.

La industria detrás de estos tratamientos: Las compañías de dispositivos médicos invierten enormes cantidades en convencernos de que lo que nuestros pacientes necesitan es su producto. Son lobbies potentes que subvencionan estudios clínicos, financian cursos de formación, patrocinan speakers internacionales y hacen marketing directo al paciente. Como urólogos, debemos ser asesores de nuestros pacientes, no agentes de ventas de ninguna compañía.

HoLEP como solución definitiva tras cualquier procedimiento previo

Tras RTU o vaporización con láser verde

La cápsula prostática — la "cáscara de la naranja" — queda intacta tras estas técnicas. Y el plano de disección entre el adenoma y la cápsula sigue ahí. El HoLEP trabaja en ese plano capsular: encontramos la cápsula y despegamos de ella todo el adenoma residual. Puede haber zonas de cicatriz que dificulten ligeramente la disección, pero es una dificultad manejable para un cirujano experimentado.

Tras UroLift

El sistema UroLift no quita tejido — deja unas grapas metálicas en el espesor de la próstata. Cuando el efecto no es suficiente o se pierde con el tiempo, la enucleación es perfectamente factible. El plano capsular suele ser bueno. Durante la cirugía nos encontramos con las suturas que unen los elementos metálicos — se cortan fácilmente con el láser de holmio — y con las propias grapas, que hay que manejar durante la morcelación. El metal puede dañar la cuchilla del morcelador, pero son casos técnicamente sencillos.

Tras Rezum

Rezum inyecta vapor de agua dentro del adenoma, produciendo necrosis del tejido. Con el tiempo, se forma una cavitación dentro del adenoma. Pero a menudo esa cavitación no es uniforme: hay zonas donde el tejido se ha destruido y zonas donde persiste intacto. Algunos pacientes no mejoran lo suficiente o desarrollan infecciones recurrentes por la presencia de tejido necrótico. La enucleación en bloque permite retirar todo el tejido adenomatoso restante sin problemas, limpiando completamente la zona.

Tras iTIND u otros dispositivos temporales

El iTIND se coloca temporalmente en la uretra prostática para remodelar el tejido. Cuando se retira, deja marcas en el adenoma pero no extrae tejido. La enucleación posterior no presenta dificultades técnicas especiales. Lo mismo ocurre con otros stents prostáticos: el tejido adenomatoso sigue ahí, con la cápsula intacta, y se puede enuclear con normalidad.

Tras una enucleación incompleta en otro centro

Si le hicieron una enucleación (HoLEP, ThuLEP) completa en un centro experimentado, la probabilidad de retratamiento es inferior al 2%. Pero si fue incompleta — algo que puede ocurrir en centros con menos experiencia — el adenoma residual sigue causando problemas y se puede completar la enucleación.

No es una segunda oportunidad — es una solución definitiva

Muchos pacientes que vienen tras un procedimiento fallido lo hacen con resignación: "Ya me trataron y no funcionó, ¿por qué iba a funcionar esta vez?" La respuesta: porque esta vez se va a extraer todo el adenoma.

La diferencia es conceptual. La RTU raspa desde dentro dejando tejido residual. La vaporización evapora en superficie. Los dispositivos como UroLift o iTIND no quitan tejido en absoluto. Rezum destruye tejido parcialmente. Los stents simplemente mantienen abierto un canal que vuelve a cerrarse. La enucleación despega todo el adenoma de la cápsula, completo. Es el único abordaje que garantiza que no quede tejido que pueda recrecer.

Si le hicieron un procedimiento prostático y los síntomas persisten o han vuelto: no se resigne. No asuma que "así son las cosas". Pida una segunda opinión con un cirujano experimentado en enucleación. El problema probablemente tiene una solución definitiva — y esta vez, de verdad.
¿Le hicieron un procedimiento prostático y no funcionó como esperaba?

Solicite una segunda opinión. Le explicamos si el HoLEP puede resolver su caso de forma definitiva.
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Referencias científicas

  1. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  2. Rücker F, Lehrich P, Gilfrich C, et al. HoLEP in three different techniques: a comparison of 600 patients. World J Urol. 2021;39:4063-4069. DOI
  3. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  4. Tricard T, Xia M, Trambert C, et al. Open prostatectomy is dead — long live endoscopic enucleation of the prostate! World J Urol. 2023;41:1457-1463. DOI