viernes, marzo 20, 2026

¿Qué es el HoLEP? Guía completa sobre la enucleación prostática con láser de holmio

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

La próstata crece con la edad. Es algo tan inevitable como las canas. A partir de los 30 años, el tejido prostático comienza a desarrollar lo que llamamos hiperplasia benigna de próstata (HBP), un crecimiento que, en muchos hombres, acabará produciendo síntomas molestos o complicaciones que afectan seriamente a la calidad de vida.

Si usted está leyendo este artículo, probablemente ya le han diagnosticado un problema de próstata y está buscando información sobre las opciones quirúrgicas. Le voy a explicar con claridad qué es el HoLEP, por qué lo considero el mejor tratamiento quirúrgico disponible para la HBP, y qué hemos aportado en ICUA para perfeccionar esta técnica a lo largo de más de 20 años.

¿Cuándo la próstata se convierte en un problema?

Los síntomas aparecen cuando el crecimiento prostático comprime la uretra y dificulta la salida de la orina. El paciente nota que el chorro es débil, que tarda en comenzar a orinar, que tiene la sensación de no vaciar la vejiga completamente, que se levanta varias veces por la noche. En casos más avanzados, aparecen complicaciones serias: retención urinaria aguda (no poder orinar en absoluto y necesitar una sonda), infecciones urinarias repetitivas, sangrado prostático, cálculos en la vejiga e incluso daño renal.

Suelo decir que hay dos tipos de pacientes: los que tienen obligación quirúrgica — retención, cálculos, insuficiencia renal, sangrado, infecciones de repetición — y los que no están obligados a operarse pero cumplen criterios para que se lo recomendemos. En ambos casos, es importante saber que la HBP es una enfermedad progresiva. La vejiga se deteriora si la obstrucción no se trata adecuadamente, y existe una ventana de oportunidad para actuar antes de que el daño vesical sea irreversible.

¿Qué es el HoLEP?

HoLEP son las siglas de Holmium Laser Enucleation of the Prostate — enucleación de la próstata con láser de holmio. Es una técnica quirúrgica que utiliza un láser de alta precisión para separar el adenoma prostático (el tejido que ha crecido y obstruye) de la cápsula de la próstata, y extraerlo completamente.

La analogía de la naranja: La cápsula prostática es la cáscara, y el adenoma — el tejido que crece y obstruye — son los gajos. El HoLEP separa los gajos de la cáscara de forma completa, exactamente igual que hace el cirujano con sus manos en una operación abierta clásica, pero sin necesidad de hacer ninguna incisión en el abdomen. Todo se realiza a través de la uretra.

La técnica fue desarrollada inicialmente en Nueva Zelanda en los años 90 por los doctores Gilling y Fraundorfer. Desde entonces, ha experimentado una evolución enorme, con múltiples refinamientos técnicos que han mejorado sus resultados y facilitado su aprendizaje. Las guías clínicas de la Asociación Europea de Urología (EAU) y de la Asociación Americana de Urología (AUA) la recomiendan como una opción estándar, independiente del tamaño de la próstata.

¿En qué se diferencia el HoLEP de otras técnicas?

Existen muchas opciones para operar la próstata, y es normal que los pacientes se sientan confusos. La diferencia fundamental está en el concepto: enuclear no es lo mismo que resecar ni que vaporizar.

La resección transuretral (RTU) es la técnica clásica. Un asa eléctrica va cortando el adenoma en fragmentos pequeños, como si tallara una estatua desde dentro. El problema es que nunca se extrae todo el tejido — siempre quedan restos que pueden volver a crecer. Y en próstatas grandes, el procedimiento se alarga mucho, aumentando el riesgo de sangrado y otras complicaciones. La tasa de reintervención a largo plazo con RTU se sitúa entre el 10 y el 15%.

La vaporización con láser verde (GreenLight) destruye el tejido prostático evaporándolo. Es muy segura en cuanto a sangrado, pero tiene una limitación: el tejido desaparece, no queda muestra para analizar en el laboratorio, y en próstatas grandes la intervención es muy lenta y a menudo incompleta.

La enucleación (HoLEP) sigue el plano anatómico natural entre el adenoma y la cápsula, separándolos completamente. Es el mismo principio que la cirugía abierta clásica — que durante décadas fue el tratamiento de referencia para próstatas grandes — pero sin incisiones, sin transfusiones y con una recuperación mucho más rápida. Y lo fundamental: se extrae todo el adenoma, por lo que la tasa de retratamiento es inferior al 2%.

La diferencia conceptual es esta: la RTU y la vaporización trabajan desde la uretra hacia fuera, abriendo un canal a través del adenoma. El HoLEP trabaja desde fuera hacia dentro, despegando todo el adenoma de la cápsula. Es una cirugía anatómica, completa y definitiva.

¿Qué es la enucleación en bloque?

La técnica original de HoLEP separaba el adenoma en dos o tres lóbulos que se iban volcando por separado a la vejiga. Era eficaz, pero técnicamente difícil y con una curva de aprendizaje larga.

A lo largo de mi experiencia, primero con el láser verde y posteriormente con el láser de holmio, desarrollé una técnica que llamamos enucleación en bloque con liberación apical precoz y preservación de la mucosa esfinteriana. En lugar de dividir el adenoma en fragmentos, lo despegamos de la cápsula en una sola pieza — en bloque, como se pela una naranja entera.

La intervención comienza marcando el límite entre el ápex del adenoma y el esfínter urinario externo — lo que llamamos la "línea blanca". Desde ahí, liberamos precozmente el esfínter del adenoma, protegiéndolo desde el primer momento de la cirugía. A continuación, vamos despegando el adenoma circunferencialmente hasta volcarlo entero a la vejiga, donde se fragmenta con un instrumento llamado morcelador para poder extraerlo.

Esta técnica tiene varias ventajas demostradas:

Es más rápida. Un ensayo aleatorizado publicado en 2025 comparó directamente la enucleación en bloque con la técnica clásica por lóbulos. La técnica en bloque redujo el tiempo de enucleación de 74 a 62 minutos y el tiempo operatorio total de 95 a 79 minutos, con menor consumo de energía láser. Un estudio prospectivo de 600 pacientes también confirmó que la técnica de tres lóbulos es significativamente más lenta que la técnica en bloque.

Protege mejor la continencia. La liberación precoz del esfínter minimiza la tracción sobre él durante toda la cirugía. En nuestra serie de 754 pacientes consecutivos operados con esta técnica, publicada en World Journal of Urology en 2025, la tasa de incontinencia de esfuerzo a los 6 meses fue del 0,15% para próstatas menores de 120 gramos y del 0,9% para las mayores. Son cifras extraordinariamente bajas.

Es más fácil de aprender. Un estudio publicado en Translational Andrology and Urology demostró que con la técnica en bloque, un cirujano principiante alcanza un nivel razonable de competencia en 20-30 casos, frente a los 50 que se necesitan con la técnica clásica de tres lóbulos. Un estudio de la Universidad de Mannheim con 500 casos consecutivos en bloque confirmó una mejora continua en eficiencia incluso después de cientos de procedimientos.

Funciona igual de bien en próstatas de cualquier tamaño. De hecho, cuanto más grande es la próstata, más eficiente es la enucleación en bloque. En nuestra serie publicada, la eficiencia de enucleación en próstatas grandes fue de 3,1 gramos por minuto — el doble que en próstatas más pequeñas. Hemos operado próstatas de 300, 400 y hasta 500 gramos con esta técnica, con resultados excelentes.

¿Para quién está indicado el HoLEP?

Una de las grandes ventajas del HoLEP es que no tiene límite de tamaño prostático. Mientras que la RTU tiene un límite práctico en torno a 80 gramos y otros tratamientos como Aquablation tienen un rango limitado, el HoLEP puede tratar próstatas de cualquier volumen. Es la única técnica endoscópica que sustituye verdaderamente a la cirugía abierta, con la misma eficacia pero sin sus inconvenientes.

Está especialmente indicado en:

  • Próstatas de gran tamaño (más de 80-100 gramos), donde otras técnicas endoscópicas se quedan cortas.
  • Pacientes anticoagulados, gracias a la excelente capacidad hemostática del láser de holmio. La tasa de transfusión en nuestra serie es inferior al 1%.
  • Pacientes portadores de sonda permanente, que necesitan una solución definitiva a su obstrucción.
  • Pacientes con cálculos vesicales, que pueden tratarse en la misma intervención con el mismo láser.
  • Cualquier paciente que busque una solución definitiva con la menor tasa de retratamiento posible.

La importancia de la experiencia del cirujano

Debo ser honesto en un punto: el HoLEP es una técnica que depende mucho de la habilidad y la experiencia del cirujano. No basta con tener el láser — hay que saber usarlo. La curva de aprendizaje existe, aunque las técnicas modernas como la enucleación en bloque la han acortado significativamente.

¿Cómo saber si su cirujano tiene la experiencia necesaria? Hay algunas preguntas razonables que puede hacer: cuántas enucleaciones ha realizado, si tiene resultados propios publicados, si forma a otros cirujanos en la técnica. Un cirujano que enseña a otros tiene, por definición, un dominio profundo de lo que hace.

En ICUA llevamos realizando prostatectomías con láser desde 2003 y enucleaciones desde 2007. Acumulamos más de 10.000 enucleaciones prostáticas. He descrito la técnica de enucleación en bloque con láser verde (GreenLEP) publicada en World Journal of Urology en 2015, y la técnica de HoLEP en bloque con liberación apical precoz publicada en 2019. Nuestra serie de 754 casos consecutivos con esta técnica fue publicada en 2025. Participamos como coautores en el registro REAP, la mayor base de datos multicéntrica mundial de enucleación prostática, con 6.193 pacientes de 10 centros en 7 países. Hemos formado a cirujanos de más de 60 países en nuestros quirófanos de Madrid y Sofía.

¿Qué puede esperar tras un HoLEP?

La mayoría de los pacientes ingresan por la mañana, se operan con anestesia raquídea (de cintura para abajo) y pueden irse a casa al día siguiente, sin sonda en la mayoría de los casos. El flujo urinario mejora de forma inmediata y drástica — en nuestra serie, el flujo máximo pasa de 8 ml/s antes de la cirugía a 24-28 ml/s después.

La recuperación es rápida: vida normal en 2-3 días, aunque durante las primeras semanas pueden persistir algunas molestias urinarias como urgencia o escozor, que son transitorias y van desapareciendo progresivamente.

Tras el HoLEP, el PSA debe quedar por debajo de 1 ng/mL — un dato importante para el seguimiento posterior que refleja la radicalidad de la enucleación. En nuestra serie, la reducción del PSA fue del 93-94%.

La inmensa mayoría de los pacientes dejan de necesitar toda la medicación prostática que estaban tomando y no vuelven a necesitar cirugía.

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Porque al final, como les digo a mis pacientes: no hay que ser el primero en operarse, pero tampoco el último.

Referencias científicas

  1. Saitta G, Becerra JEA, Del Álamo JF, et al. 'En Bloc' HoLEP with early apical release in men with benign prostatic hyperplasia. World J Urol. 2019;37:2451-2458. PubMed
  2. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  3. Gomez Sancha F, Rivera VC, Georgiev G, et al. Common trend: move to enucleation — Is there a case for GreenLight enucleation? Development and description of the technique. World J Urol. 2015;33:539-547. DOI (Open Access)
  4. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients to refine endoscopic anatomical enucleation of the prostate (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  5. Gauhar V, Lim EJ, Fong KY, et al. Influence of early apical release on outcomes in endoscopic enucleation of the prostate: results from a multicenter series of 4392 patients. Urology. 2024;187:154-161. DOI
  6. Rücker F, Lehrich K, Böhme A, et al. A call for HoLEP: en-bloc vs. two-lobe vs. three-lobe. World J Urol. 2021;39:2337-2345. DOI
  7. Wenk MJ, Hartung FO, Egen L, et al. The long-term learning curve of HoLEP in the en-bloc technique: a single surgeon series of 500 consecutive cases. World J Urol. 2024;42:436. PubMed
  8. Li P, Wang C, Tang M, et al. The en bloc method is feasible for beginners learning to perform HoLEP. Transl Androl Urol. 2023;12(3):379-390. PubMed Central

jueves, marzo 19, 2026

Mecanismos de regresión vascular prostática inducida por inhibidores de la 5-alfa reductasa

Resumen

Los inhibidores de la 5-alfa reductasa (5-ARI), incluyendo finasterida y dutasterida, están bien establecidos en el manejo médico de la hiperplasia benigna de próstata (HBP). Más allá de sus efectos sobre el volumen prostático, los 5-ARI ejercen un profundo efecto antiangiogénico sobre el tejido prostático a través de múltiples mecanismos interconectados. Al inhibir la conversión de testosterona en dihidrotestosterona (DHT), los 5-ARI suprimen la expresión del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), reducen la densidad microvascular (DMV), inducen apoptosis de células endoteliales y modulan mediadores proangiogénicos adicionales, incluyendo el factor inducible por hipoxia-1α (HIF-1α). Estos efectos se traducen en un beneficio clínico medible, particularmente en la reducción del sangrado perioperatorio durante la resección transuretral de próstata (RTUp), el control de la hematuria relacionada con HBP y el tratamiento de la hematospermia refractaria. El mismo fundamento antiangiogénico puede ser relevante también para las técnicas modernas de enucleación. Es importante destacar que la regresión vascular inducida por los 5-ARI ocurre rápidamente — en tan solo dos semanas — precediendo a la reducción volumétrica glandular. Esta revisión sintetiza la evidencia actual sobre los mecanismos moleculares subyacentes a la desvascularización prostática inducida por 5-ARI, con énfasis en su relevancia traslacional para la práctica quirúrgica y clínica urológica.

1. Introducción

La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es una de las enfermedades urológicas más prevalentes en hombres de edad avanzada, con evidencia histológica presente en hasta el 80–90% de los hombres en su séptima y octava décadas de vida [1]. Los inhibidores de la 5-alfa reductasa (5-ARI) finasterida y dutasterida representan un pilar del tratamiento médico de la HBP, actuando mediante el bloqueo de la conversión intraprostática de testosterona en dihidrotestosterona (DHT), el andrógeno principal responsable del crecimiento y desarrollo prostático [2][3].

Si bien los 5-ARI son reconocidos principalmente por su capacidad de reducir el volumen prostático en un 20–30% y disminuir el riesgo de retención aguda de orina y cirugía relacionada con HBP [4][5], un efecto cada vez mejor caracterizado pero infraestimado es su capacidad para reducir la vascularización prostática. Esta propiedad antiangiogénica tiene relevancia clínica directa: un metaanálisis reciente de 30 ensayos clínicos aleatorizados por Hehir et al. (2026) demostró que la administración preoperatoria de 5-ARI reduce significativamente la pérdida sanguínea intraoperatoria (diferencia media −82,58 mL), la caída de hemoglobina (−0,90 g/dL), las tasas de transfusión (OR 0,31) y el tiempo operatorio durante la RTUp [6].

El objetivo de esta revisión es delinear los mecanismos moleculares y celulares a través de los cuales los 5-ARI logran la regresión vascular prostática, y discutir las implicaciones traslacionales para la práctica quirúrgica, incluyendo su potencial relevancia para las técnicas modernas de enucleación.

2. El eje DHT–VEGF: el mecanismo central

El mecanismo principal a través del cual los 5-ARI reducen la vascularización prostática es la disrupción de la vía de señalización del VEGF dependiente de andrógenos. En condiciones fisiológicas e hiperplásicas, la DHT actúa como un potente estimulador de la expresión de VEGF en las células estromales y epiteliales prostáticas [7][8]. El VEGF, a su vez, es el factor proangiogénico dominante responsable de impulsar la neovascularización dentro de la próstata hiperplásica [9].

La concentración intraprostática de DHT es aproximadamente cinco veces mayor que la de testosterona, debido a la actividad de la 5-alfa reductasa [10][11]. La finasterida, que inhibe selectivamente la isoenzima tipo 2, reduce la DHT sérica en aproximadamente un 70%, mientras que la dutasterida, inhibidor dual de los tipos 1 y 2, alcanza una supresión superior al 90–95% [12][13]. Esta reducción de DHT intraprostática conduce a una regulación a la baja significativa de la expresión de VEGF en el tejido prostático.

Pareek et al. (2003) demostraron que los pacientes tratados con finasterida sometidos a RTUp presentaban una expresión de VEGF y una densidad microvascular (DMV) significativamente menores en el tejido prostático suburetral en comparación con los controles no tratados (p < 0,05) [14]. Es importante destacar que la reducción del VEGF fue más pronunciada en el compartimento suburetral, precisamente el tejido más relevante para el sangrado perioperatorio durante los procedimientos transuretrales.

Häggström et al. (1999) habían demostrado previamente en un modelo de castración que la testosterona induce directamente la síntesis de VEGF en la próstata ventral de rata, estableciendo el vínculo mecanístico entre la señalización androgénica y la angiogénesis prostática [15]. Los 5-ARI replican este efecto farmacológicamente al reducir la DHT sin deprivación androgénica completa.

3. Reducción de la densidad microvascular: evidencia en estudios humanos

Múltiples estudios clínicos han confirmado que el tratamiento con 5-ARI reduce la DMV en el tejido prostático humano. Hochberg et al. (2002) fueron los primeros en reportar una disminución significativa de la DMV suburetral en próstatas tratadas con finasterida mediante inmunohistoquímica con CD34 [16]. Este hallazgo fue posteriormente confirmado por Memis et al. (2008), quienes demostraron una reducción de la DMV específicamente en la zona suburetral tras 4 semanas de terapia con finasterida [17].

Un hallazgo crítico de Donohue et al. (2005) fue que incluso un curso corto de finasterida de 2 semanas puede reducir significativamente la DMV prostática y la expresión de VEGF en un entorno aleatorizado y controlado con placebo. En 64 pacientes aleatorizados a finasterida 5 mg o placebo antes de RTUp, la DMV fue 60 vs 71 y las puntuaciones de VEGF fueron 47 vs 61 (p < 0,01 y p < 0,001, respectivamente) [18b]. Este efecto rápido — que precede a la reducción volumétrica significativa de la glándula — indica que el mecanismo antiangiogénico de los 5-ARI es independiente de sus propiedades de reducción glandular y representa un efecto farmacológico primario.

El metaanálisis de Hehir et al. agrupó datos de múltiples ECAs y confirmó una reducción significativa de la DMV (DM = −6,18 vasos/mm³, p < 0,001) y de la expresión de VEGF (DM = −3,25, p < 0,001) en las muestras tratadas con 5-ARI, proporcionando evidencia de nivel 1 para este efecto [6].

4. Apoptosis de células endoteliales y regresión vascular

Más allá de la supresión de la señalización proangiogénica, los 5-ARI promueven activamente la regresión de la microvasculatura prostática existente a través de la inducción de apoptosis. Sutton et al. (2006) demostraron que el tratamiento con finasterida produce un aumento significativo del índice apoptótico (mediante ensayo TUNEL) y una reducción de la DMV (tinción con Factor VIII) en muestras prostáticas de pacientes con HBP tratados durante 1–12 meses en comparación con controles no tratados (p < 0,01) [19].

El mismo estudio demostró que la finasterida inhibe la adhesión celular del epitelio prostático in vitro, sugiriendo un mecanismo adicional por el cual el fármaco altera la integridad estructural del tejido prostático y su red de soporte vascular. Los autores propusieron que la finasterida actúa sobre la vascularización prostática mediante un doble mecanismo: induciendo apoptosis tanto en el compartimento endotelial como epitelial, e inhibiendo las interacciones de adhesión célula-célula necesarias para el mantenimiento vascular [19].

Rittmaster et al. (1995) proporcionaron evidencia previa de apoptosis y atrofia inducidas por finasterida en la próstata ventral de rata, demostrando que el tratamiento con 5-ARI conduce a atrofia ductal a través de muerte celular programada en lugar de simple quiescencia [20]. Este proceso apoptótico en los compartimentos epitelial y estromal reduce la demanda metabólica del tejido prostático, disminuyendo aún más la señalización paracrina que sostiene la red microvascular.

5. Modulación de HIF-1α y mediadores angiogénicos adicionales

Lekas et al. (2006) evaluaron los efectos de la finasterida sobre el factor inducible por hipoxia-1α (HIF-1α), VEGF y DMV en tejido prostático resecado de pacientes con HBP. Encontraron reducciones estadísticamente significativas en los tres parámetros en las muestras tratadas con finasterida en comparación con los controles [21]. HIF-1α es un factor de transcripción maestro que responde a la hipoxia tisular regulando al alza un conjunto de genes proangiogénicos, incluyendo VEGF, factor de crecimiento de fibroblastos (FGF) y factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF) [22].

La reducción de HIF-1α por finasterida sugiere que los 5-ARI pueden interrumpir un programa angiogénico más amplio impulsado por la hipoxia en la próstata hiperplásica, en lugar de actuar únicamente a través de la supresión de VEGF. En el tejido prostático hiperplásico, el adenoma en expansión crea áreas de hipoxia relativa que estimulan la neovascularización mediada por HIF-1α. Al reducir simultáneamente tanto la masa tisular (y por tanto la demanda hipóxica) como la vía directa androgénica del VEGF, los 5-ARI logran un efecto antiangiogénico sinérgico.

Ku et al. (2009) extendieron estos hallazgos a dutasterida, demostrando reducciones similares en la expresión de HIF-1α y VEGF tanto en tejido prostático de rata como humano, apoyando un efecto de clase más que un fenómeno específico de finasterida [23].

Tabla 1

Estudio / Año Diseño Tratamiento Duración N Principales hallazgos Compartimento p-valor clave Ref
Pareek et al. 2003 Observacional comparativo Finasterida 5 mg Variable (pre-RTUp) ~24 ↓ Expresión de VEGF y ↓ DMV suburetral (CD34) Suburetral p < 0,05 [14]
Hochberg et al. 2002 Comparativo Finasterida Variable ~20–30 ↓ DMV suburetral (CD34) en pacientes con hematuria/HBP Suburetral Significativo [16]
Memis et al. 2008 Prospectivo comparativo Finasterida 5 mg 4 semanas 30 ↓ DMV suburetral significativa vs controles Suburetral Significativo [17]
Donohue et al. 2005 ECA controlado con placebo Finasterida 5 mg 2 semanas 64 ↓ DMV (60 vs 71) y ↓ VEGF (47 vs 61) en tejido post-RTUp Prostático (post-RTUp) DMV p < 0,01; VEGF p < 0,001 [18b]
Lekas et al. 2006 Comparativo Finasterida Variable No espec. ↓ HIF-1α, ↓ VEGF, ↓ DMV en tejido resecado Prostático Significativo [21]
Sutton et al. 2006 Comparativo + in vitro Finasterida 1–12 meses 27 ↑ Índice apoptótico (TUNEL), ↓ DMV (Factor VIII), ↓ adhesión celular Prostático p < 0,01 [19]
Ku et al. 2009 Comparativo (rata + humano) Dutasterida Variable N/A (modelo mixto) ↓ HIF-1α y ↓ VEGF en tejido prostático humano y de rata Prostático Significativo [23]
Hehir et al. 2026 Metaanálisis (30 ECAs) 5-ARI (fin/dut) Variable (incl. 2 sem.) 2974 ↓ DMV (DM −6,18 vasos/mm³); ↓ VEGF (DM −3,25) Prostático (agrupado) p < 0,001 ambos [6]

Tabla 1. Resumen de evidencia clave sobre reducción de densidad microvascular (DMV) y expresión de VEGF inducida por 5-ARI en tejido prostático humano. DM = diferencia de medias.

[18b] Donohue JF, et al. Randomized, placebo controlled trial showing that finasteride reduces prostatic vascularity rapidly within 2 weeks. BJU Int. 2005;96(9):1319–1322.

6. Un modelo bidireccional: involución tisular y regresión vascular

La relación entre la involución del tejido prostático y la regresión vascular es bidireccional. Por un lado, la reducción de DHT conduce a apoptosis epitelial y estromal, lo que disminuye la demanda metabólica y la señalización paracrina que sostienen el lecho microvascular [20][24]. Por otro lado, la regresión microvascular reduce el soporte trófico disponible para el tejido glandular, acelerando aún más la involución [19].

Este bucle de retroalimentación positiva explica por qué los efectos antiangiogénicos de los 5-ARI son detectables antes de que ocurra una reducción volumétrica significativa: la apoptosis de células endoteliales es un proceso relativamente rápido (días a semanas), mientras que la involución glandular requiere supresión androgénica sostenida durante meses [18b][25]. La implicación clínica es que incluso cursos preoperatorios cortos de 5-ARI (tan solo 2 semanas) pueden conferir beneficio hemostático durante la cirugía, como confirman los datos del metaanálisis [6].

Cabe destacar que la inhibición de la 5-alfa reductasa reduce el tamaño prostático en un 20–30% mediante la inducción de apoptosis, manifestada histológicamente como atrofia ductal, y disminuye el número de vasos sanguíneos a través de la reducción de VEGF [25]. Esta doble acción — volumétrica y vascular — distingue a los 5-ARI de los alfa-bloqueantes puros, que proporcionan alivio sintomático sin alterar la biología tisular subyacente.

7. Aplicación en hematospermia: extensión del fundamento antiangiogénico

Una aplicación clínica adicional que refleja directamente las propiedades antiangiogénicas de los 5-ARI es el tratamiento de la hematospermia (hemospermia). Aunque la hematospermia es habitualmente un proceso benigno y autolimitado, los casos persistentes o recurrentes pueden causar angustia significativa al paciente y representar un reto diagnóstico [27]. Las vesículas seminales y la uretra prostática comparten el mismo microambiente vascular dependiente de andrógenos que la zona de transición; en consecuencia, los mecanismos de reducción de DMV y supresión de VEGF descritos anteriormente son igualmente relevantes para este escenario clínico.

Badawy et al. (2012) realizaron un estudio prospectivo controlado con placebo evaluando finasterida 5 mg diarios durante 3 meses en 24 pacientes con hematospermia refractaria idiopática. En el grupo de finasterida, el 66,7% de los pacientes experimentaron remisión completa de los episodios de sangrado en 2–5 semanas, confirmado objetivamente mediante análisis de semen. En contraste, solo el 25% de los pacientes tratados con placebo mostraron mejoría, y aquellos que mejoraron aún demostraban eritrocitos residuales significativos en la microscopía (>50 GR/CGA). No se observó recurrencia durante el período de tratamiento de 3 meses en los respondedores [28].

Esta respuesta rápida — en semanas, no en meses — refleja la cronología de la reducción de DMV observada en los estudios preoperatorios de RTUp, reforzando el concepto de que el efecto antiangiogénico de los 5-ARI precede a la involución glandular y opera como el mecanismo primario de control del sangrado.

Zhang et al. (2014) reportaron la combinación de vesiculoscopia seminal transuretral (VSTU) con finasterida perioperatoria (5 mg/d durante 2 semanas pre y postoperatorias) en 32 pacientes con hematospermia recurrente. El abordaje combinado permitió tanto la evaluación diagnóstica como el tratamiento, con la finasterida proporcionando una reducción farmacológica de la vascularización tisular que complementó la intervención endoscópica [29].

En los algoritmos de manejo de la hematospermia, los 5-ARI están posicionados actualmente como una opción farmacológica para casos persistentes tras la exclusión de infección y malignidad, particularmente cuando la fuente de sangrado es de origen prostático o de las vesículas seminales [30][31]. El fundamento es mecánicamente idéntico al uso perioperatorio en RTUp: al reducir la expresión de VEGF y la DMV mediada por DHT en la vasculatura prostática y periprostática, la finasterida disminuye la fragilidad y densidad de los vasos submucosos propensos a la ruptura durante la erección y la eyaculación.

Existe una paradoja notable: la finasterida también ha sido reportada como causa rara de hematospermia, particularmente en hombres jóvenes que toman finasterida a dosis bajas (1 mg) para alopecia androgenética [32]. Esta aparente contradicción puede reflejar el remodelado vascular transitorio que ocurre durante la fase inicial del tratamiento, antes de que se establezca un nuevo estado estable de vascularización reducida. La significación clínica de este efecto paradójico parece ser mínima y autolimitada.

8. Implicaciones clínicas y quirúrgicas

Optimización preoperatoria para RTUp: El metaanálisis de Hehir et al. (2026) proporciona evidencia robusta de que la administración preoperatoria de 5-ARI reduce la pérdida sanguínea intraoperatoria, los requerimientos transfusionales, el volumen de irrigación y el tiempo operatorio durante la RTUp. Incluso cursos cortos de 2 semanas parecen ser efectivos, convirtiendo esto en una intervención preoperatoria práctica [6].

Manejo de la hematuria relacionada con HBP: Kearney et al. demostraron que la finasterida controla eficazmente la hematuria macroscópica secundaria a HBP, con un 94% de los pacientes experimentando mejoría y un 77% logrando resolución completa, independientemente del estado de anticoagulación [26]. Este efecto está mediado por la reducción de la DMV en el tejido prostático suburetral.

Potencial relevancia para procedimientos de enucleación: Aunque la evidencia actual se basa fundamentalmente en la RTUp, los mecanismos antiangiogénicos de los 5-ARI deberían teóricamente beneficiar cualquier procedimiento que implique disección transuretral de tejido prostático. Durante la enucleación con láser de holmio (HoLEP) y otras técnicas de enucleación, el sangrado del plano capsular es una consideración intraoperatoria significativa. Si la terapia preoperatoria con 5-ARI confiere ventajas hemostáticas similares durante la enucleación como lo hace durante la resección sigue siendo un área importante para investigación futura.

Pacientes anticoagulados: Los 5-ARI pueden ser particularmente valiosos en pacientes que requieren terapia anticoagulante o antiagregante continua y están en mayor riesgo de sangrado perioperatorio. La reducción de la vascularización tisular puede compensar parcialmente el deterioro hemostático sistémico en estos pacientes.

Figura 1. Modelo integrado de regresión vascular prostática inducida por 5-ARI

Diagrama mecanismo regresión vascular 5-ARI

Figura 1. Modelo a tres niveles de la desvascularización prostática inducida por 5-ARI: vías moleculares, efectos tisulares y resultados clínicos.

9. Conclusión

Los inhibidores de la 5-alfa reductasa reducen la vascularización prostática a través de una cascada de mecanismos interconectados: supresión de la expresión de VEGF mediada por DHT, reducción de la densidad microvascular, inducción de apoptosis endotelial y epitelial, y modulación del programa angiogénico más amplio mediado por HIF-1α. Estos efectos ocurren rápidamente, con reducción medible de la DMV en 2 semanas de tratamiento, y están respaldados por evidencia de nivel 1 de ensayos clínicos aleatorizados agrupados.

Comprender estos mecanismos es importante no solo para optimizar el manejo perioperatorio en la cirugía de HBP, sino también para informar la toma de decisiones clínicas respecto al momento y duración de la terapia preoperatoria con 5-ARI. La investigación futura debería evaluar si estos beneficios antiangiogénicos se extienden a las técnicas modernas de enucleación, y si subgrupos específicos de pacientes (p. ej., aquellos bajo anticoagulación o con próstatas altamente vascularizadas) obtienen un beneficio desproporcionado de la administración preoperatoria de 5-ARI.

Referencias

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martes, marzo 17, 2026

Formando a la próxima generación: visitantes HoLEP de Ucrania, Grecia y Colombia

Formando a la próxima generación: visitantes de Ucrania, Grecia y Colombia

Una de las partes más gratificantes de nuestro trabajo en ICUA, Clínica CEMTRO, es recibir a urólogos de todo el mundo que quieren aprender la técnica de HoLEP en bloque.

Hoy nos han visitado compañeros de Ucrania, Grecia y Colombia — tres sistemas sanitarios diferentes, tres tradiciones quirúrgicas distintas, un mismo objetivo: dominar la enucleación anatómica.

El láser Quanta Magneto y nuestro enfoque de formación estructurado nos permiten transmitir años de experiencia en un entorno práctico y directo. Los cirujanos observan casos en directo, discuten la técnica en tiempo real y comprenden los matices de la navegación del plano capsular que hacen de la enucleación en bloque una técnica reproducible.

Así es como se escala la adopción del HoLEP a nivel mundial — no a través de campañas de marketing, sino a través de mentoría individual. Cada cirujano que sale de nuestro programa de formación lleva la técnica a sus pacientes.

Dr. Fernando Gómez Sancha — Director Médico, ICUA, Clínica CEMTRO, Madrid