viernes, marzo 20, 2026

Operado de próstata y sigo igual: ¿puedo volver a operarme con HoLEP?

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Es una situación más frecuente de lo que se cree: le trataron la próstata — con RTU, con láser verde, con Rezum, con UroLift, con iTIND — y ahora los síntomas han vuelto. O nunca mejoraron del todo. El chorro sigue débil, se levanta por la noche, quizá ha tenido un episodio de retención urinaria. Le dijeron que el procedimiento iba a resolver el problema, y durante un tiempo pareció que lo hacía. Pero ahora está igual o peor que antes.

Si se identifica con esta situación, no está solo. Y lo más importante: tiene solución.

¿Por qué falla un tratamiento prostático?

"Fallar" no siempre es la palabra más precisa. En muchos casos, el procedimiento fue técnicamente correcto — el problema es que la técnica utilizada tiene limitaciones inherentes que hacen que el resultado no sea duradero.

Resección incompleta (RTU, láser verde)

La RTU de próstata funciona raspando el tejido prostático desde dentro. El cirujano elimina tejido hasta que considera que el canal es suficientemente amplio, pero no extrae todo el adenoma — deja una cantidad variable de tejido vivo con capacidad de crecer. Lo mismo ocurre con la vaporización con láser verde: evapora en superficie, pero la profundidad es limitada, especialmente en próstatas grandes.

La tasa de retratamiento tras RTU se estima entre el 10 y el 15% a los 8-10 años. He observado muchos pacientes operados con RTU a los 55-60 años que, a los 75-80, experimentan obstrucción severa por recrecimiento del adenoma residual. Es lo que llamo "la próstata que complica la vejez".

Tratamientos mínimamente invasivos que no resuelven el problema (Rezum, UroLift, iTIND, stents)

Cada vez veo más pacientes en consulta que han pasado por uno o varios tratamientos mínimamente invasivos antes de llegar a nosotros. Es un fenómeno creciente que merece una explicación honesta.

Estos tratamientos se presentan comercialmente como alternativas que preservan la eyaculación y permiten una recuperación rápida. Y es cierto que ofrecen esas ventajas. Pero la mejoría objetiva del flujo urinario es significativamente menor que con la enucleación, la durabilidad es limitada, y muchos pacientes acabarán necesitando un retratamiento.

Personalmente, por el momento, he limitado mi práctica a la enucleación y no he adoptado ningún tratamiento mínimamente invasivo. Un problema de realizar enucleación es que uno se acostumbra a ver pacientes felices tras la cirugía, con flujos estupendos y vaciamiento vesical completo. Cuando uno ve los resultados de estos tratamientos miniinvasivos, la mejoría objetiva es mucho menor y mucho menos predecible.

La cascada de tratamientos: No es raro — especialmente en Estados Unidos, donde los incentivos económicos favorecen los procedimientos ambulatorios — ver un paciente que se sometió primero a un iTIND, al cabo de unos meses o años necesitó un primer UroLift, como el resultado no fue satisfactorio se le hizo un segundo UroLift (a veces con un número absurdamente elevado de grapas), luego se procedió a una vaporización con láser verde y, posteriormente, a una RTU. Es la viva expresión del fracaso de nuestro objetivo como urólogos, donde el paciente se convierte en una víctima del sistema.

Cuando un paciente insiste en tratarse con alguno de estos métodos, les refiero a colegas con experiencia en ese procedimiento concreto. No es la primera vez que los veo volver a la consulta al cabo de un tiempo pidiéndome que les resuelva su problema miccional. Tras pasarlo mal, no conseguir sus objetivos de calidad de vida, a menudo ponen en perspectiva el asunto eyaculatorio y me dicen que prefieren no eyacular pero resolver su problema definitivamente.

La industria detrás de estos tratamientos: Las compañías de dispositivos médicos invierten enormes cantidades en convencernos de que lo que nuestros pacientes necesitan es su producto. Son lobbies potentes que subvencionan estudios clínicos, financian cursos de formación, patrocinan speakers internacionales y hacen marketing directo al paciente. Como urólogos, debemos ser asesores de nuestros pacientes, no agentes de ventas de ninguna compañía.

HoLEP como solución definitiva tras cualquier procedimiento previo

Tras RTU o vaporización con láser verde

La cápsula prostática — la "cáscara de la naranja" — queda intacta tras estas técnicas. Y el plano de disección entre el adenoma y la cápsula sigue ahí. El HoLEP trabaja en ese plano capsular: encontramos la cápsula y despegamos de ella todo el adenoma residual. Puede haber zonas de cicatriz que dificulten ligeramente la disección, pero es una dificultad manejable para un cirujano experimentado.

Tras UroLift

El sistema UroLift no quita tejido — deja unas grapas metálicas en el espesor de la próstata. Cuando el efecto no es suficiente o se pierde con el tiempo, la enucleación es perfectamente factible. El plano capsular suele ser bueno. Durante la cirugía nos encontramos con las suturas que unen los elementos metálicos — se cortan fácilmente con el láser de holmio — y con las propias grapas, que hay que manejar durante la morcelación. El metal puede dañar la cuchilla del morcelador, pero son casos técnicamente sencillos.

Tras Rezum

Rezum inyecta vapor de agua dentro del adenoma, produciendo necrosis del tejido. Con el tiempo, se forma una cavitación dentro del adenoma. Pero a menudo esa cavitación no es uniforme: hay zonas donde el tejido se ha destruido y zonas donde persiste intacto. Algunos pacientes no mejoran lo suficiente o desarrollan infecciones recurrentes por la presencia de tejido necrótico. La enucleación en bloque permite retirar todo el tejido adenomatoso restante sin problemas, limpiando completamente la zona.

Tras iTIND u otros dispositivos temporales

El iTIND se coloca temporalmente en la uretra prostática para remodelar el tejido. Cuando se retira, deja marcas en el adenoma pero no extrae tejido. La enucleación posterior no presenta dificultades técnicas especiales. Lo mismo ocurre con otros stents prostáticos: el tejido adenomatoso sigue ahí, con la cápsula intacta, y se puede enuclear con normalidad.

Tras una enucleación incompleta en otro centro

Si le hicieron una enucleación (HoLEP, ThuLEP) completa en un centro experimentado, la probabilidad de retratamiento es inferior al 2%. Pero si fue incompleta — algo que puede ocurrir en centros con menos experiencia — el adenoma residual sigue causando problemas y se puede completar la enucleación.

No es una segunda oportunidad — es una solución definitiva

Muchos pacientes que vienen tras un procedimiento fallido lo hacen con resignación: "Ya me trataron y no funcionó, ¿por qué iba a funcionar esta vez?" La respuesta: porque esta vez se va a extraer todo el adenoma.

La diferencia es conceptual. La RTU raspa desde dentro dejando tejido residual. La vaporización evapora en superficie. Los dispositivos como UroLift o iTIND no quitan tejido en absoluto. Rezum destruye tejido parcialmente. Los stents simplemente mantienen abierto un canal que vuelve a cerrarse. La enucleación despega todo el adenoma de la cápsula, completo. Es el único abordaje que garantiza que no quede tejido que pueda recrecer.

Si le hicieron un procedimiento prostático y los síntomas persisten o han vuelto: no se resigne. No asuma que "así son las cosas". Pida una segunda opinión con un cirujano experimentado en enucleación. El problema probablemente tiene una solución definitiva — y esta vez, de verdad.
¿Le hicieron un procedimiento prostático y no funcionó como esperaba?

Solicite una segunda opinión. Le explicamos si el HoLEP puede resolver su caso de forma definitiva.
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Referencias científicas

  1. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  2. Rücker F, Lehrich P, Gilfrich C, et al. HoLEP in three different techniques: a comparison of 600 patients. World J Urol. 2021;39:4063-4069. DOI
  3. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  4. Tricard T, Xia M, Trambert C, et al. Open prostatectomy is dead — long live endoscopic enucleation of the prostate! World J Urol. 2023;41:1457-1463. DOI

Tengo sonda permanente por la próstata: ¿se puede solucionar con HoLEP?

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Si usted está leyendo esto con una sonda vesical puesta, sé lo que está sintiendo. La sonda es incómoda, limita su movilidad, le preocupan las infecciones, y cada día que pasa siente que su vida está en pausa. Quizá le han dicho que tiene que esperar, que le pondrán en lista de espera, o que su próstata es demasiado grande para operarla por vía endoscópica.

Quiero que sepa algo importante: la sonda se puede quitar. En la gran mayoría de los casos, el HoLEP puede resolver la obstrucción de forma definitiva y devolver al paciente su capacidad de orinar con normalidad, incluso cuando lleva meses o años sondado.

¿Por qué se pone una sonda permanente?

La sonda vesical permanente se coloca cuando un paciente no puede orinar por sí mismo — lo que llamamos retención urinaria. Esto ocurre cuando la próstata ha crecido hasta un punto en que obstruye completamente la salida de la orina. A veces sucede de forma aguda (de un día para otro, a menudo tras una comida copiosa, un viaje largo o un catarro), y a veces es el final de un deterioro progresivo.

En urgencias, se pone la sonda como medida de emergencia. El problema es que, después de eso, el paciente puede quedar en un limbo: se intenta retirar la sonda con medicación (alfa-bloqueantes), y si no funciona, se repone. Y así, semanas o meses con la sonda, esperando una solución quirúrgica que a veces tarda demasiado en llegar.

Lo que la sonda hace a su calidad de vida

No hace falta que se lo explique — usted lo vive cada día. Pero vale la pena nombrar las consecuencias para que se entienda la urgencia de resolverlo:

  • Infecciones urinarias recurrentes — cada cambio de sonda es un riesgo de infección.
  • Incomodidad constante, molestias uretrales, espasmos vesicales.
  • Limitación para viajar, hacer ejercicio, trabajar con normalidad.
  • Impacto psicológico: pérdida de independencia, vergüenza, aislamiento social.
  • Riesgo de daño uretral por el sondaje prolongado.

¿Se puede quitar la sonda definitivamente?

Sí. En la inmensa mayoría de los casos, .

El HoLEP extrae todo el tejido prostático que causa la obstrucción, independientemente de su tamaño. Al eliminar la causa de la retención, la orina puede volver a salir por donde debe. En nuestra experiencia, los pacientes que venían sondados antes de la cirugía son los que experimentan el cambio más drástico en su calidad de vida — pasan de depender de una sonda a orinar con normalidad, a menudo con un flujo mejor del que habían tenido en años.

No importa si su próstata pesa 80, 120 o 200 gramos. No importa si lleva sondado semanas o meses. Lo que importa es que la vejiga todavía tenga capacidad de contraerse — y esto es algo que podemos evaluar antes de la cirugía.

El reto quirúrgico del paciente sondado

Debo ser honesto: operar a un paciente que lleva sondado mucho tiempo no es exactamente igual que operar a alguien que viene de la consulta. Hay consideraciones específicas que hay que manejar cuidadosamente.

Las infecciones y la sepsis

El paciente sondado casi siempre tiene bacterias en la orina — es prácticamente inevitable con un cuerpo extraño permanente en la vía urinaria. Si no se maneja adecuadamente, la manipulación quirúrgica puede causar una bacteriemia o, en el peor de los casos, una sepsis.

Este es un riesgo que me tomo muy en serio. En ICUA hemos desarrollado un protocolo preventivo riguroso: cambiamos la sonda en consulta días antes de la cirugía y enviamos la punta al laboratorio para cultivo. Iniciamos tratamiento antibiótico dirigido según el antibiograma al menos 4 días antes de la operación. Si los gérmenes son multirresistentes y no hay opciones orales, ingresamos al paciente para antibioterapia intravenosa previa. Aplicando este protocolo, no hemos visto cuadros de sepsis postoperatoria.

La vejiga deteriorada

Este es el factor que más influye en el resultado final. Una vejiga que ha pasado años luchando contra la obstrucción puede perder su capacidad de contracción. Si la vejiga ya no empuja, eliminar la obstrucción no va a restaurar una micción normal — el paciente puede quedar con residuos elevados o incluso necesitar autosondaje.

La buena noticia es que muchas vejigas que parecen "agotadas" recuperan parte de su función después de la cirugía, a veces de forma sorprendente. Un estudio con 50.000 sujetos demostró que el deterioro vesical es progresivo pero que existe una ventana de oportunidad antes de que sea irreversible.

Importante: No todos los pacientes sondados tendrán el mismo resultado. Si la vejiga está muy deteriorada, la cirugía resolverá la obstrucción pero la función vesical puede no recuperarse completamente. Esto es algo que evaluamos y le explicamos antes de la cirugía, para que sus expectativas sean realistas.

El PSA sospechoso en el paciente sondado

A menudo, el paciente sondado tiene un PSA elevado. Esto puede deberse al tamaño de la próstata, a la inflamación por la sonda, o — en ocasiones — a un cáncer de próstata subyacente. Es fundamental descartar un cáncer antes de hacer una enucleación.

En ICUA hemos desarrollado un protocolo de resolución rápida para estos pacientes: le hacemos una biopsia transperineal bajo anestesia espinal en régimen ambulatorio, usando nuestro protocolo de fusión con resonancia magnética y microecografía. Nuestro patólogo procesa las muestras durante la noche y tiene el resultado a primera hora de la mañana siguiente.

Si la biopsia es negativa, el paciente vuelve a ingresar ese mismo día y le operamos mediante HoLEP. De este modo, un proceso que en otros centros puede dilatarse semanas, lo resolvemos en dos días. Para el paciente sondado, que vive cada día como una molestia, esta rapidez marca una diferencia enorme.

Actúe ahora: el tiempo no juega a su favor

Voy a ser directo: si usted lleva una sonda permanente por obstrucción prostática, cada semana que pasa sin resolver la situación es una semana de posible deterioro vesical adicional. La vejiga no espera indefinidamente. Cuanto antes se resuelva la obstrucción, mayor es la probabilidad de que la vejiga recupere su función.

He visto demasiados pacientes que llegaron tarde — pacientes de 80 años que llevaban años sondados y cuya vejiga ya no era capaz de contraerse. Les extrajimos todo el adenoma, la uretra quedó completamente libre, pero la vejiga ya no empujaba. Es una situación triste y, en muchos casos, evitable si se hubiese actuado antes.

Si usted o un familiar lleva una sonda permanente por la próstata: no acepte esa situación como definitiva. En la mayoría de los casos se puede resolver. Pero el tiempo cuenta — cada mes de espera es un mes de deterioro potencial de la vejiga.
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Referencias científicas

  1. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  2. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  3. Tricard T, Xia M, Trambert C, et al. Open prostatectomy is dead — long live endoscopic enucleation of the prostate! World J Urol. 2023;41:1457-1463. DOI

Cirugía robótica urológica en Madrid: prostatectomía radical y más allá

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Cuando un paciente recibe un diagnóstico de cáncer de próstata localizado, una de las primeras cosas que busca es "cirugía robótica". Y tiene razón en buscarla: la prostatectomía radical asistida por robot es hoy el estándar de tratamiento quirúrgico para el cáncer de próstata localizado en la mayoría de centros de referencia del mundo.

Pero no todas las prostatectomías robóticas son iguales. La técnica quirúrgica, la experiencia del cirujano y la filosofía de preservación anatómica determinan si el paciente, además de curarse del cáncer, conservará la continencia urinaria y la función sexual. En este artículo explico qué hacemos en ICUA y por qué nuestros resultados son los que son.

Qué es la cirugía robótica urológica

La cirugía robótica no la realiza un robot. La realiza un cirujano sentado en una consola, controlando brazos articulados que replican sus movimientos con una precisión superior a la de la mano humana. El sistema Da Vinci — que es el que utilizamos en Clínica CEMTRO — ofrece visión tridimensional magnificada, instrumentos con rango de movimiento de 360 grados y eliminación del temblor. Esto permite una disección más precisa de las estructuras que rodean la próstata: los nervios erectores, el esfínter urinario y el cuello vesical.

El resultado es una cirugía que combina la radicalidad oncológica de la cirugía abierta con una invasividad mínima: incisiones de menos de un centímetro, mínimo sangrado, estancia hospitalaria de 2-3 días y recuperación rápida.

Prostatectomía radical por abordaje lateral: la técnica que usamos

Existen varias técnicas para realizar una prostatectomía radical robótica. En ICUA utilizamos el abordaje lateral, una técnica desarrollada por el Dr. Richard Gastón en Burdeos (Francia), que se diferencia de los abordajes convencionales en varios aspectos fundamentales.

¿En qué consiste el abordaje lateral?

En lugar de abordar la próstata de frente — disecando el espacio de Retzius y cortando el complejo venoso dorsal — el abordaje lateral accede a la próstata por un lado, a través de una "ventana" lateral. Esto permite:

  • Preservación total del complejo pubovesical anterior: la estructura anatómica que conecta la vejiga con el pubis y que contiene fibras musculares y nerviosas fundamentales para la continencia y la potencia. En las técnicas convencionales, esta estructura se secciona parcial o totalmente.
  • Acceso directo a la vesícula seminal: sin necesidad de movilizar estructuras anteriores, permitiendo una disección más limpia de los pedículos vasculares y los haces neurovasculares.
  • Mínimo uso de energía térmica: los nervios se disecan de forma roma (sin calor), evitando el daño térmico que puede causar disfunción eréctil temporal o permanente.

La incisión es longitudinal — como una "botonera" — menos disruptiva que las incisiones transversales de otras técnicas sobre las fibras del complejo anterior.

La colaboración con el Dr. Richard Gastón

El Dr. Gastón es uno de los pioneros de la cirugía robótica urológica en Europa y el creador de esta técnica. Nuestra colaboración comenzó hace más de 16 años. Aprendí la técnica directamente de él, trabajando codo con codo en centenares de procedimientos. No fue un curso de fin de semana ni un vídeo online — fue un aprendizaje directo, caso a caso, con el inventor del procedimiento.

Esta relación ha continuado a lo largo de los años. El Dr. Gastón ha operado regularmente en Clínica CEMTRO como parte de nuestro equipo, y juntos hemos construido la experiencia que respalda nuestros resultados publicados.


Nuestros resultados publicados: 513 pacientes

En 2023 publicamos nuestra serie completa de prostatectomía radical por abordaje lateral en la revista Cancers (Rodríguez Socarrás et al., 2023). El estudio incluye 513 pacientes consecutivos operados entre enero de 2015 y marzo de 2021 por dos cirujanos: el Dr. Gastón (289 pacientes) y el Dr. Gómez Sancha (224 pacientes). El objetivo principal era demostrar que la técnica es reproducible — que un segundo cirujano puede obtener resultados equivalentes a los del creador de la técnica.

Resultados — Prostatectomía radical robótica por abordaje lateral (513 pacientes)

Continencia urinaria (completamente seco, sin protector):
Al retirar la sonda (día 0): 86% y 85%
Al mes: 93% y 91%
Al año: 96% y 98%

Potencia sexual (relaciones satisfactorias):
A los 3 meses: 60% y 66%
Al año: 73% y 72%

Control oncológico:
Márgenes quirúrgicos significativos (>2 mm): 5,9% y 7,6% (p = 0,67 — sin diferencia estadística)
Recurrencia bioquímica: 11,7% y 12%
Ganglios positivos: 4,5% y 4,9%

Seguridad:
Complicaciones Clavien III/IV: 3,8% y 2,2%
Transfusión: 3,1% y 2,2%
Estancia hospitalaria media: 2,8 y 3,3 días

Sin diferencia estadísticamente significativa entre ambos cirujanos en ningún parámetro oncológico, funcional ni de complicaciones.

Estos resultados merecen contexto. Según datos de centros terciarios especializados, aproximadamente la mitad de los pacientes refieren disfunción eréctil previa a la prostatectomía, el 80% son continentes al retirar la sonda y solo el 53% recuperan la función sexual completa. Nuestras cifras de continencia inmediata del 85-86% (completamente seco, sin ningún protector) y potencia al año del 72-73% se sitúan en el rango superior de las series publicadas mundialmente.

¿Qué significa que la técnica sea "reproducible"?

Significa que los resultados del Dr. Gómez Sancha, habiendo aprendido la técnica del Dr. Gastón, son estadísticamente equivalentes a los del creador. Esto es relevante porque demuestra que la técnica no depende de un talento individual irrepetible, sino de unos principios anatómicos claros que, con la formación adecuada, se pueden enseñar y reproducir. Las curvas de Kaplan-Meier para continencia, potencia y recurrencia bioquímica no muestran diferencia significativa entre ambos cirujanos.

¿Cuándo está indicada la prostatectomía radical robótica?

La prostatectomía radical es un tratamiento para el cáncer de próstata localizado. No es un tratamiento para la hiperplasia benigna de próstata (para eso está el HoLEP). Las indicaciones principales son:

  • Cáncer de próstata localizado (estadios T1-T2) con expectativa de vida de al menos 10 años.
  • Cáncer localmente avanzado seleccionado (T3a) en pacientes adecuados.
  • Pacientes que priorizan el tratamiento definitivo frente a la vigilancia activa o la radioterapia.

La decisión entre cirugía, radioterapia y vigilancia activa es compleja y debe individualizarse. En nuestra consulta, utilizamos el Protocolo Madrid — una combinación de resonancia magnética multiparamétrica, biopsia por fusión y microecografía — para caracterizar el tumor con la máxima precisión antes de recomendar un tratamiento. Esto nos permite planificar una cirugía personalizada: decidir si preservar uno o ambos haces neurovasculares, cuánto margen tomar en cada zona, y adaptar la técnica a la localización exacta del tumor.

Otros procedimientos robóticos en ICUA

Aunque la prostatectomía radical es el procedimiento robótico más frecuente, en ICUA realizamos todo el espectro de cirugía urológica robótica:

  • Nefrectomía parcial robótica: para tumores renales, preservando la máxima cantidad de tejido renal sano.
  • Cistectomía radical robótica: para cáncer de vejiga invasivo.
  • Procedimientos reconstructivos: pieloplastia, reimplante ureteral y cirugía del suelo pélvico.

Tecnología y equipo en Clínica CEMTRO

Operamos con el sistema Da Vinci Xi de última generación, con sistema de insuflación AirSeal para un neumoperitoneo estable y cómodo. El equipo quirúrgico está formado por cirujanos con experiencia específica en abordaje lateral, anestesistas especializados en cirugía robótica urológica, y personal de enfermería dedicado.

Clínica CEMTRO es un centro hospitalario privado de referencia en Madrid, con más de 30 años de trayectoria y una infraestructura hospitalaria completa: UCI, banco de sangre, diagnóstico por imagen avanzado y laboratorio de anatomía patológica.

Un punto importante: En ICUA tratamos tanto la hiperplasia benigna de próstata (con HoLEP) como el cáncer de próstata (con cirugía robótica). Esto nos da una perspectiva integral de la patología prostática que pocos centros ofrecen. Cuando un paciente viene por síntomas urinarios y descubrimos un cáncer incidental, o cuando un paciente con cáncer tiene también obstrucción por HBP, podemos abordar ambos problemas con la tecnología y la experiencia más adecuadas para cada uno.
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En ICUA le ofrecemos una valoración completa y una cirugía personalizada con resultados publicados.
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Referencias científicas

  1. Rodríguez Socarrás M, Gómez Rivas J, Reinoso Elbers J, ..., Gastón R, Gómez Sancha F. Robot-Assisted Radical Prostatectomy by Lateral Approach: Technique, Reproducibility and Outcomes. Cancers. 2023;15:5442. DOI
  2. Asimakopoulos AD, Annino F, D'Orazio A, et al. Complete Periprostatic Anatomy Preservation During RALP: The New Pubovesical Complex-Sparing Technique. Eur Urol. 2010;58:407-417. DOI
  3. Rodríguez Socarrás ME, Gómez Rivas J, Cuadros Rivera V, et al. Prostate Mapping for Cancer Diagnosis: The Madrid Protocol. J Urol. 2020;204:726-733. DOI