viernes, marzo 20, 2026

Operación de próstata con láser HoLEP: qué esperar antes, durante y después

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Si ya le han recomendado operarse de la próstata con HoLEP, o está valorándolo, es natural que quiera saber exactamente qué va a ocurrir. Este artículo describe paso a paso la experiencia del paciente — antes, durante y después de la intervención — tal como la vivimos a diario en nuestro quirófano, tras más de 10.000 enucleaciones.

Antes de la cirugía

La consulta: valoración inicial

Cuando un paciente viene a consulta, le pedimos que traiga un análisis de sangre con PSA y un análisis de orina, y que venga con ganas de orinar (le recomendamos no orinar las dos horas previas y beber 3-4 vasos de agua una hora antes). En la sala de espera le damos el cuestionario IPSS para que valore la intensidad de sus síntomas.

En consulta, realizamos una historia clínica, revisamos las analíticas, hacemos una ecografía del aparato urinario con la vejiga llena y una flujometría. Después comprobamos ecográficamente si queda residuo tras orinar. Con toda esta información podemos asesorar al paciente sobre si necesita tratamiento médico, seguimiento, o si debe considerar la cirugía.

¿Cuándo recomendamos la cirugía?

Hay dos situaciones. La primera es cuando existe obligación quirúrgica: retención urinaria que requiere sonda, cálculos en la vejiga, sangrado prostático, infecciones de repetición o daño renal. En estos casos, la cirugía no debería demorarse.

La segunda es cuando el paciente cumple criterio quirúrgico aunque no tenga obligación: sus síntomas afectan a su calidad de vida y el tratamiento médico no es suficiente. En estos casos, siempre le digo al paciente que es importante que él esté convencido de que la operación es necesaria, o al menos conveniente. Operar a un hombre que no está convencido es mala idea — si algo no va perfecto, toda la responsabilidad recae sobre quien hizo la recomendación. Cuando el paciente participa activamente en la decisión, interpreta mucho mejor el postoperatorio.

Medicamentos que debe suspender

Si toma anticoagulantes o antiagregantes, es fundamental comunicarlo. Según el tipo de medicamento:

  • Ácido acetilsalicílico (Adiro), clopidogrel (Plavix), ticlopidina: suspender 7 días antes de la cirugía.
  • Acenocumarol (Sintrom): suspender 3 días antes e iniciar heparina de bajo peso molecular según indicación de su cirujano.
  • Anticoagulantes orales directos (Xarelto, Eliquis, Pradaxa): suspender según protocolo específico de cada fármaco.

Es muy importante que este punto lo coordine con su urólogo y, si es necesario, con su cardiólogo. El láser de holmio tiene una capacidad hemostática excelente, y en nuestra serie la tasa de transfusión es inferior al 1%, pero la preparación adecuada es fundamental.

El día de la cirugía

El paciente ingresa por la mañana en ayunas (no comer, beber ni fumar durante las 6 horas previas). La intervención se programa habitualmente por la tarde. Antes de la cirugía, el anestesista le visitará para explicarle el tipo de anestesia y resolver cualquier duda.

Durante la intervención

Anestesia

Generalmente utilizamos anestesia raquídea (intradural), que anestesia de cintura para abajo. El paciente está despierto pero no siente absolutamente nada en la zona. Se le administra una sedación suave para que esté relajado y probablemente se duerma ligeramente durante la cirugía. En algunos casos se utiliza anestesia general; su anestesiólogo le explicará las ventajas de cada opción.

¿Cuánto dura la operación?

Depende del tamaño de la próstata. En nuestra serie de 754 pacientes:

  • Próstatas normales (<120 g): 25 minutos de enucleación + 5 minutos de morcelación + hemostasia = aproximadamente 45-60 minutos en total.
  • Próstatas grandes (≥120 g): 40 minutos de enucleación + 13 minutos de morcelación + hemostasia = aproximadamente 70-90 minutos en total.

Estos tiempos reflejan una experiencia de miles de procedimientos. Un cirujano al inicio de su curva de aprendizaje necesitará más tiempo, pero esto no afecta a la seguridad ni a los resultados a largo plazo.

¿Qué hace el cirujano exactamente?

Se introduce un endoscopio por la uretra hasta la zona de la próstata. Mediante el láser de holmio, se marca el límite entre el adenoma y el esfínter urinario (la "línea blanca") para proteger la continencia desde el primer momento. A continuación, se va despegando el adenoma de la cápsula prostática circunferencialmente — como pelar una naranja — hasta volcarlo entero a la vejiga. Allí se fragmenta con un instrumento llamado morcelador y se aspira al exterior para enviarlo al laboratorio de anatomía patológica.

Finalmente se revisa la hemostasia (que no haya puntos sangrantes) y se coloca una sonda vesical.

Después de la cirugía

Las primeras horas

Al salir del quirófano llevará una sonda vesical con un lavado continuo lento para mantener la orina clara. Tras la anestesia raquídea, no sentirá dolor — la única molestia habitual es no poder mover las piernas durante un par de horas hasta que pasa el efecto. La mayoría de los pacientes no necesita analgésicos.

A la mañana siguiente: retirada de la sonda

Seguimos un protocolo de retirada precoz de la sonda que ha demostrado ser muy eficaz. La enfermera lava la sonda para extraer los pequeños coágulos que se han formado durante la noche, retira la sonda y llena la vejiga con suero. El paciente se levanta y orina — normalmente 3-4 veces durante la mañana. Si todo va bien, se va de alta a mediodía.

Con este protocolo, aproximadamente un 5% de los pacientes tiene dificultad para orinar tras la retirada. En esos casos, se vuelve a colocar la sonda y el paciente se va a casa con ella para retirarla en consulta 1-2 días después. Si dejáramos la sonda 48 horas, el 99% orinaría sin problemas, pero preferimos retirarla pronto para que el 95% no pase un día extra con sonda innecesariamente.

Tratamiento al alta

Le prescribimos antiinflamatorio durante una semana (generalmente dexketoprofeno 25 mg cada 8 horas) con un protector gástrico, y un antibiótico en dosis profiláctica durante una semana. Le recomendamos evitar el estreñimiento (no hacer esfuerzos al defecar) y beber abundante líquido.

Las primeras semanas: qué es normal

Es importante que sepa qué esperar para no preocuparse innecesariamente:

  • Orina rosada o con leve sangrado los primeros días — es normal y va aclarando progresivamente.
  • Expulsión de algún coágulo pequeño o partículas amarillentas — son restos normales del proceso de curación.
  • Escozor al orinar al principio y al final de la micción — transitorio, desaparece en días.
  • Urgencia y frecuencia urinaria — los síntomas irritativos pueden persistir hasta 3-4 meses. Curiosamente, las dos o tres primeras semanas suelen ser las mejores, y luego reaparecen la urgencia y la nocturia antes de mejorar definitivamente.
Un aviso importante: Si experimenta escozor o urgencia urinaria en las semanas posteriores a la cirugía, es posible que su médico de cabecera le haga una tira reactiva de orina que salga positiva para glóbulos rojos y blancos. Esto es completamente normal durante los primeros meses — la fosa prostática está cicatrizando. No significa que tenga una infección. Muchos médicos de atención primaria desconocen este detalle y prescriben antibióticos innecesarios.

Revisión al mes

Citamos al paciente al cabo de un mes. La mayoría nota ya una mejoría muy significativa del chorro urinario. Pueden persistir algunos síntomas irritativos que seguirán mejorando.

Revisión a los tres meses

A los tres meses, la gran mayoría de los pacientes se encuentra muy bien. Los síntomas irritativos están resueltos o casi resueltos. Le hacemos una flujometría, cuestionario de síntomas y análisis de PSA. Si todo va bien, le recomendamos una revisión anual de PSA con su médico.

Resultados: los números que importan

En nuestra serie publicada de 754 pacientes operados con la técnica en bloque:

  • Flujo urinario: de 8 ml/s antes de la cirugía a 24-28 ml/s después — una mejoría inmediata y drástica.
  • IPSS (puntuación de síntomas): de 24 antes a 3 a los 12 meses — prácticamente sin síntomas.
  • Reducción del PSA: 93-94% — refleja que se ha extraído todo el adenoma.
  • Incontinencia de esfuerzo a 6 meses: 0,15% (próstatas <120 g) y 0,9% (≥120 g).
  • Tasa de transfusión: inferior al 1%.
  • Estancia hospitalaria: 24-48 horas en la mayoría de los casos.

Un dato importante para el seguimiento: el PSA

Tras el HoLEP, el PSA debe quedar por debajo de 1 ng/mL. Si en algún control futuro su PSA sube por encima de este nivel, hay que estudiarlo — puede indicar tejido adenomatoso residual o, en algunos casos, un cáncer de próstata que requiere investigación. Es fundamental que su médico de cabecera sepa que el valor de referencia tras una enucleación no es el clásico "menor de 4 ng/mL", sino menor de 1 ng/mL.

¿Cuándo puedo retomar mi vida normal?

  • Actividad doméstica ligera: desde el día siguiente al alta.
  • Trabajo de oficina: a los 2-3 días.
  • Conducir: a partir de la semana.
  • Ejercicio suave (caminar): desde el primer día. Ejercicio intenso: a partir de las 4 semanas.
  • Actividad sexual: a partir de las 3-4 semanas.
  • Viajes largos: a partir de las 2-3 semanas, asegurándose de beber líquido y orinar con frecuencia.
¿Está valorando operarse con HoLEP?

En ICUA le explicaremos todo el proceso de forma personalizada. Consulta presencial en Madrid o videoconsulta internacional.
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Referencias científicas

  1. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  2. Saitta G, Becerra JEA, Del Álamo JF, et al. 'En Bloc' HoLEP with early apical release in men with benign prostatic hyperplasia. World J Urol. 2019;37:2451-2458. PubMed
  3. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  4. Gauhar V, Lim EJ, Fong KY, et al. Influence of early apical release on outcomes in endoscopic enucleation of the prostate: results from a multicenter series of 4392 patients. Urology. 2024;187:154-161. DOI

HoLEP vs RTU, láser verde, Aquablation y cirugía abierta: comparativa basada en evidencia

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Cuando a un paciente le dicen que necesita operarse de la próstata, lo primero que hace es buscar información. Y se encuentra con un abanico de opciones que puede resultar abrumador: RTU, láser verde, HoLEP, Aquablation, Rezum, UroLift, cirugía abierta, cirugía robótica… ¿Cómo decidir?

En este artículo voy a comparar las principales técnicas quirúrgicas para la hiperplasia benigna de próstata (HBP), basándome en la evidencia científica publicada y en más de 20 años de experiencia con prostatectomía láser. Mi objetivo es darle la información que necesita para tomar una decisión informada junto con su urólogo.

Por qué existen tantas técnicas para la misma enfermedad

La HBP afecta a 2 de cada 10 hombres a lo largo de su vida, lo que la convierte en un mercado enorme para la industria de dispositivos médicos. Cada compañía desarrolla su tecnología e invierte grandes cantidades en demostrar que su método es el mejor. Esto tiene su parte positiva — más innovación, más opciones — pero también genera confusión, porque cada fabricante presenta sus resultados de la forma más favorable posible.

Lo que no cambia, independientemente de la tecnología, es la anatomía. Y el principio fundamental es este: cuanto más completa sea la eliminación del adenoma prostático, mejores y más duraderos serán los resultados.

HoLEP vs resección transuretral (RTU/TURP)

La RTU ha sido durante décadas el "patrón oro" del tratamiento quirúrgico de la HBP. Un asa eléctrica va cortando el adenoma en virutas desde la uretra. Es una técnica conocida, ampliamente disponible, y eficaz en próstatas pequeñas y medianas.

Sin embargo, tiene limitaciones importantes:

  • Límite de tamaño: La RTU se vuelve arriesgada y poco eficaz en próstatas de más de 80 gramos. A partir de ese tamaño, el tiempo quirúrgico se alarga excesivamente, aumentando el riesgo de sangrado y del síndrome de absorción de líquidos (síndrome post-RTU).
  • Extirpación incompleta: La RTU nunca elimina todo el adenoma. Siempre quedan restos que pueden volver a crecer con el tiempo.
  • Tasa de retratamiento: Entre el 10 y el 15% de los pacientes operados con RTU necesitarán una nueva intervención en los años siguientes. Con HoLEP, esa cifra es inferior al 2%.
  • Sangrado: La RTU tiene mayor riesgo de sangrado y de necesitar transfusión, especialmente en pacientes anticoagulados.

El HoLEP supera a la RTU en todos estos parámetros. Múltiples metaanálisis confirman que ambas técnicas producen una mejoría sintomática comparable, pero el HoLEP ofrece menor sangrado, estancia hospitalaria más corta, menor tiempo de sonda y una solución definitiva independientemente del tamaño de la próstata. Las guías de la EAU y la AUA reconocen esto desde hace años.

HoLEP vs láser verde (GreenLight/PVP)

El láser verde vaporiza el tejido prostático mediante una fibra de disparo lateral. Es una técnica que yo mismo he utilizado ampliamente durante años — de hecho, desarrollé la técnica de enucleación en bloque con láser verde (GreenLEP) antes de evolucionar hacia el HoLEP.

El láser verde tiene ventajas reales: un sangrado mínimo durante la cirugía y la posibilidad de operar pacientes anticoagulados con seguridad. Sin embargo:

  • No obtiene muestra: Al vaporizar el tejido, no queda pieza para analizar en el laboratorio. Esto significa que si hay un cáncer de próstata incidental — algo que ocurre en hasta un 5-6% de los casos — no se detectará.
  • Lento en próstatas grandes: Vaporizar 100 o 150 gramos de tejido lleva mucho tiempo. Es como intentar vaciar una habitación con un secador de pelo.
  • Extirpación incompleta: Es difícil saber cuándo se ha llegado a la cápsula con la vaporización. Pueden quedar restos de adenoma que requieran retratamiento.
  • Sin referencia anatómica clara: La vaporización trabaja desde dentro hacia fuera, sin un plano anatómico definido. El riesgo de perforar la cápsula o de quedarse corto es mayor.

El HoLEP, por el contrario, sigue el plano anatómico natural entre adenoma y cápsula, extrae todo el tejido (que se envía al laboratorio), y funciona con la misma eficiencia independientemente del tamaño prostático. En nuestra serie publicada de 754 pacientes, la eficiencia de enucleación era mayor cuanto más grande era la próstata.

HoLEP vs Aquablation

Aquablation es una técnica relativamente nueva que utiliza un chorro de agua a alta presión, guiado por ecografía e inteligencia artificial, para destruir el adenoma prostático. Su principal argumento comercial es la preservación de la eyaculación, con tasas de eyaculación anterógrada del 90% en los estudios WATER y WATER II.

Es una tecnología interesante, pero tiene varios matices:

  • Sangrado postoperatorio: Los ensayos clínicos WATER y WATER II han reportado tasas de sangrado postoperatorio significativamente mayores que con otras técnicas endoscópicas. El chorro de agua destruye el tejido pero no coagula, y requiere una hemostasia adicional con electrocauterio.
  • Rango de tamaño: Aquablation está aprobado para próstatas entre 30 y 150 ml. El HoLEP no tiene límite de tamaño.
  • Coste: El dispositivo es caro y las partes desechables tienen un coste elevado por procedimiento.
  • Retratamiento: Los datos a largo plazo son todavía limitados. No es una técnica enucleativa — no extrae todo el adenoma, sino que destruye una parte de él. Los estudios de seguimiento a largo plazo determinarán si las tasas de retratamiento son aceptables.

La preservación eyaculatoria es un argumento legítimo para ciertos pacientes. Pero hay que sopesarlo contra la eficacia global del tratamiento, el riesgo de sangrado y la necesidad potencial de retratamiento.

HoLEP vs cirugía abierta

La adenomectomía abierta — abrir el abdomen para extraer el adenoma con los dedos — fue durante más de un siglo el tratamiento de referencia para próstatas grandes. Es extraordinariamente eficaz: se extrae todo el adenoma, igual que con el HoLEP.

Pero el precio que paga el paciente es alto:

  • Incisión abdominal con dolor postoperatorio significativo
  • Mayor riesgo de sangrado y necesidad de transfusión
  • Estancia hospitalaria de 5-7 días (vs 24-48 horas con HoLEP)
  • Sonda vesical durante más tiempo
  • Recuperación completa de 4-6 semanas

El HoLEP consigue exactamente el mismo resultado — enucleación completa del adenoma — pero sin incisiones, con mínimo sangrado, y con alta hospitalaria al día siguiente en la mayoría de los casos. Es, literalmente, una prostatectomía abierta realizada a través de la uretra.

¿Y los tratamientos mínimamente invasivos? (Rezum, UroLift, iTIND)

Estos tratamientos se dirigen a pacientes que quieren preservar la eyaculación y evitar una cirugía mayor. Cada uno tiene su mecanismo: Rezum usa vapor de agua, UroLift coloca implantes que separan los lóbulos prostáticos, e iTIND es un dispositivo temporal que remodela el cuello vesical.

Debo ser honesto: estos procedimientos tienen un papel, pero no son comparables a la enucleación en cuanto a eficacia y durabilidad. La mejoría objetiva del flujo urinario es mucho menor y menos predecible. Cuando uno se acostumbra a ver pacientes felices tras una enucleación, con flujos de 25-30 ml/s y vaciamiento vesical completo, es frustrante comprobar que estos tratamientos mini-invasivos ofrecen mejorías modestas y una probabilidad significativa de retratamiento.

Creo que deberían considerarse más como una alternativa al tratamiento médico que como una alternativa a la cirugía definitiva. Y deberían realizarse en centros con experiencia, porque a pesar de su aparente sencillez, la selección adecuada del paciente es fundamental para obtener buenos resultados.

Mi posición: Cuando un paciente me pregunta por estos tratamientos, le informo honestamente de sus ventajas y limitaciones. Si insiste en probarlo, le derivo a un colega con experiencia en ese procedimiento concreto. No es la primera vez que veo a esos pacientes volver al cabo de un tiempo pidiéndome que les resuelva definitivamente su problema con una enucleación.

Tabla comparativa

Parámetro HoLEP en bloque RTU/TURP Láser verde Aquablation Cirugía abierta
Límite de tamaño Sin límite ~80 g ~80-100 g 30-150 ml Sin límite
Extirpación del adenoma Completa Parcial Parcial (vaporiza) Parcial (destruye) Completa
Muestra para patología Sí (fragmentada) No No
Retratamiento a largo plazo <2% 10-15% 5-9% Por determinar <2%
Tasa de transfusión <1% 2-5% <1% 3-6% 5-10%
Estancia hospitalaria 24-48 h 2-3 días 24-48 h 1-2 días 5-7 días
Eyaculación anterógrada 10-30% 20-30% 20-30% ~90% 10-20%
Guías EAU/AUA Recomendado (cualquier tamaño) Recomendado (<80 ml) Recomendado (<80 ml) Opción (30-150 ml) Recomendado (>80 ml)

¿Qué dicen las guías clínicas?

Tanto las guías de la Asociación Europea de Urología (EAU 2025) como las de la Asociación Americana de Urología (AUA 2024) reconocen el HoLEP como una técnica recomendada para el tratamiento quirúrgico de la HBP, independientemente del tamaño prostático. Es la única técnica endoscópica con esta recomendación sin restricción de tamaño.

Esto no es una opinión — es evidencia de nivel 1, basada en múltiples ensayos aleatorizados y metaanálisis. La enucleación ofrece los mismos resultados que la cirugía abierta con la seguridad de un procedimiento mínimamente invasivo.

La pregunta correcta no es qué técnica, sino quién la realiza

Un buen cirujano con experiencia en RTU obtendrá mejores resultados que un cirujano inexperto con HoLEP. La técnica importa, pero la mano que la ejecuta importa más. Si su urólogo domina la RTU y su próstata es de tamaño moderado, puede obtener un buen resultado. Pero si su próstata es grande, si toma anticoagulantes, si busca la solución más definitiva posible con los mejores datos publicados — la enucleación es la respuesta.

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Referencias científicas

  1. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  2. Gomez Sancha F, Rivera VC, Georgiev G, et al. Common trend: move to enucleation — Is there a case for GreenLight enucleation? World J Urol. 2015;33:539-547. DOI (Open Access)
  3. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  4. Sandhu JS, Bixler BR, Dahm P, et al. Management of lower urinary tract symptoms attributed to BPH: AUA guideline amendment 2023. J Urol. 2024;211:11-19. DOI
  5. Juliebø-Jones P, Gauhar V, Castellani D, et al. Real world propensity score matched analysis: en-bloc vs non en-bloc for large and very large prostates. World J Urol. 2024;42:299. DOI
  6. Saitta G, Becerra JEA, Del Álamo JF, et al. 'En Bloc' HoLEP with early apical release. World J Urol. 2019;37:2451-2458. PubMed
  7. Rücker F, Lehrich K, Böhme A, et al. A call for HoLEP: en-bloc vs. two-lobe vs. three-lobe. World J Urol. 2021;39:2337-2345. DOI

¿Qué es el HoLEP? Guía completa sobre la enucleación prostática con láser de holmio

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

La próstata crece con la edad. Es algo tan inevitable como las canas. A partir de los 30 años, el tejido prostático comienza a desarrollar lo que llamamos hiperplasia benigna de próstata (HBP), un crecimiento que, en muchos hombres, acabará produciendo síntomas molestos o complicaciones que afectan seriamente a la calidad de vida.

Si usted está leyendo este artículo, probablemente ya le han diagnosticado un problema de próstata y está buscando información sobre las opciones quirúrgicas. Le voy a explicar con claridad qué es el HoLEP, por qué lo considero el mejor tratamiento quirúrgico disponible para la HBP, y qué hemos aportado en ICUA para perfeccionar esta técnica a lo largo de más de 20 años.

¿Cuándo la próstata se convierte en un problema?

Los síntomas aparecen cuando el crecimiento prostático comprime la uretra y dificulta la salida de la orina. El paciente nota que el chorro es débil, que tarda en comenzar a orinar, que tiene la sensación de no vaciar la vejiga completamente, que se levanta varias veces por la noche. En casos más avanzados, aparecen complicaciones serias: retención urinaria aguda (no poder orinar en absoluto y necesitar una sonda), infecciones urinarias repetitivas, sangrado prostático, cálculos en la vejiga e incluso daño renal.

Suelo decir que hay dos tipos de pacientes: los que tienen obligación quirúrgica — retención, cálculos, insuficiencia renal, sangrado, infecciones de repetición — y los que no están obligados a operarse pero cumplen criterios para que se lo recomendemos. En ambos casos, es importante saber que la HBP es una enfermedad progresiva. La vejiga se deteriora si la obstrucción no se trata adecuadamente, y existe una ventana de oportunidad para actuar antes de que el daño vesical sea irreversible.

¿Qué es el HoLEP?

HoLEP son las siglas de Holmium Laser Enucleation of the Prostate — enucleación de la próstata con láser de holmio. Es una técnica quirúrgica que utiliza un láser de alta precisión para separar el adenoma prostático (el tejido que ha crecido y obstruye) de la cápsula de la próstata, y extraerlo completamente.

La analogía de la naranja: La cápsula prostática es la cáscara, y el adenoma — el tejido que crece y obstruye — son los gajos. El HoLEP separa los gajos de la cáscara de forma completa, exactamente igual que hace el cirujano con sus manos en una operación abierta clásica, pero sin necesidad de hacer ninguna incisión en el abdomen. Todo se realiza a través de la uretra.

La técnica fue desarrollada inicialmente en Nueva Zelanda en los años 90 por los doctores Gilling y Fraundorfer. Desde entonces, ha experimentado una evolución enorme, con múltiples refinamientos técnicos que han mejorado sus resultados y facilitado su aprendizaje. Las guías clínicas de la Asociación Europea de Urología (EAU) y de la Asociación Americana de Urología (AUA) la recomiendan como una opción estándar, independiente del tamaño de la próstata.

¿En qué se diferencia el HoLEP de otras técnicas?

Existen muchas opciones para operar la próstata, y es normal que los pacientes se sientan confusos. La diferencia fundamental está en el concepto: enuclear no es lo mismo que resecar ni que vaporizar.

La resección transuretral (RTU) es la técnica clásica. Un asa eléctrica va cortando el adenoma en fragmentos pequeños, como si tallara una estatua desde dentro. El problema es que nunca se extrae todo el tejido — siempre quedan restos que pueden volver a crecer. Y en próstatas grandes, el procedimiento se alarga mucho, aumentando el riesgo de sangrado y otras complicaciones. La tasa de reintervención a largo plazo con RTU se sitúa entre el 10 y el 15%.

La vaporización con láser verde (GreenLight) destruye el tejido prostático evaporándolo. Es muy segura en cuanto a sangrado, pero tiene una limitación: el tejido desaparece, no queda muestra para analizar en el laboratorio, y en próstatas grandes la intervención es muy lenta y a menudo incompleta.

La enucleación (HoLEP) sigue el plano anatómico natural entre el adenoma y la cápsula, separándolos completamente. Es el mismo principio que la cirugía abierta clásica — que durante décadas fue el tratamiento de referencia para próstatas grandes — pero sin incisiones, sin transfusiones y con una recuperación mucho más rápida. Y lo fundamental: se extrae todo el adenoma, por lo que la tasa de retratamiento es inferior al 2%.

La diferencia conceptual es esta: la RTU y la vaporización trabajan desde la uretra hacia fuera, abriendo un canal a través del adenoma. El HoLEP trabaja desde fuera hacia dentro, despegando todo el adenoma de la cápsula. Es una cirugía anatómica, completa y definitiva.

¿Qué es la enucleación en bloque?

La técnica original de HoLEP separaba el adenoma en dos o tres lóbulos que se iban volcando por separado a la vejiga. Era eficaz, pero técnicamente difícil y con una curva de aprendizaje larga.

A lo largo de mi experiencia, primero con el láser verde y posteriormente con el láser de holmio, desarrollé una técnica que llamamos enucleación en bloque con liberación apical precoz y preservación de la mucosa esfinteriana. En lugar de dividir el adenoma en fragmentos, lo despegamos de la cápsula en una sola pieza — en bloque, como se pela una naranja entera.

La intervención comienza marcando el límite entre el ápex del adenoma y el esfínter urinario externo — lo que llamamos la "línea blanca". Desde ahí, liberamos precozmente el esfínter del adenoma, protegiéndolo desde el primer momento de la cirugía. A continuación, vamos despegando el adenoma circunferencialmente hasta volcarlo entero a la vejiga, donde se fragmenta con un instrumento llamado morcelador para poder extraerlo.

Esta técnica tiene varias ventajas demostradas:

Es más rápida. Un ensayo aleatorizado publicado en 2025 comparó directamente la enucleación en bloque con la técnica clásica por lóbulos. La técnica en bloque redujo el tiempo de enucleación de 74 a 62 minutos y el tiempo operatorio total de 95 a 79 minutos, con menor consumo de energía láser. Un estudio prospectivo de 600 pacientes también confirmó que la técnica de tres lóbulos es significativamente más lenta que la técnica en bloque.

Protege mejor la continencia. La liberación precoz del esfínter minimiza la tracción sobre él durante toda la cirugía. En nuestra serie de 754 pacientes consecutivos operados con esta técnica, publicada en World Journal of Urology en 2025, la tasa de incontinencia de esfuerzo a los 6 meses fue del 0,15% para próstatas menores de 120 gramos y del 0,9% para las mayores. Son cifras extraordinariamente bajas.

Es más fácil de aprender. Un estudio publicado en Translational Andrology and Urology demostró que con la técnica en bloque, un cirujano principiante alcanza un nivel razonable de competencia en 20-30 casos, frente a los 50 que se necesitan con la técnica clásica de tres lóbulos. Un estudio de la Universidad de Mannheim con 500 casos consecutivos en bloque confirmó una mejora continua en eficiencia incluso después de cientos de procedimientos.

Funciona igual de bien en próstatas de cualquier tamaño. De hecho, cuanto más grande es la próstata, más eficiente es la enucleación en bloque. En nuestra serie publicada, la eficiencia de enucleación en próstatas grandes fue de 3,1 gramos por minuto — el doble que en próstatas más pequeñas. Hemos operado próstatas de 300, 400 y hasta 500 gramos con esta técnica, con resultados excelentes.

¿Para quién está indicado el HoLEP?

Una de las grandes ventajas del HoLEP es que no tiene límite de tamaño prostático. Mientras que la RTU tiene un límite práctico en torno a 80 gramos y otros tratamientos como Aquablation tienen un rango limitado, el HoLEP puede tratar próstatas de cualquier volumen. Es la única técnica endoscópica que sustituye verdaderamente a la cirugía abierta, con la misma eficacia pero sin sus inconvenientes.

Está especialmente indicado en:

  • Próstatas de gran tamaño (más de 80-100 gramos), donde otras técnicas endoscópicas se quedan cortas.
  • Pacientes anticoagulados, gracias a la excelente capacidad hemostática del láser de holmio. La tasa de transfusión en nuestra serie es inferior al 1%.
  • Pacientes portadores de sonda permanente, que necesitan una solución definitiva a su obstrucción.
  • Pacientes con cálculos vesicales, que pueden tratarse en la misma intervención con el mismo láser.
  • Cualquier paciente que busque una solución definitiva con la menor tasa de retratamiento posible.

La importancia de la experiencia del cirujano

Debo ser honesto en un punto: el HoLEP es una técnica que depende mucho de la habilidad y la experiencia del cirujano. No basta con tener el láser — hay que saber usarlo. La curva de aprendizaje existe, aunque las técnicas modernas como la enucleación en bloque la han acortado significativamente.

¿Cómo saber si su cirujano tiene la experiencia necesaria? Hay algunas preguntas razonables que puede hacer: cuántas enucleaciones ha realizado, si tiene resultados propios publicados, si forma a otros cirujanos en la técnica. Un cirujano que enseña a otros tiene, por definición, un dominio profundo de lo que hace.

En ICUA llevamos realizando prostatectomías con láser desde 2003 y enucleaciones desde 2007. Acumulamos más de 10.000 enucleaciones prostáticas. He descrito la técnica de enucleación en bloque con láser verde (GreenLEP) publicada en World Journal of Urology en 2015, y la técnica de HoLEP en bloque con liberación apical precoz publicada en 2019. Nuestra serie de 754 casos consecutivos con esta técnica fue publicada en 2025. Participamos como coautores en el registro REAP, la mayor base de datos multicéntrica mundial de enucleación prostática, con 6.193 pacientes de 10 centros en 7 países. Hemos formado a cirujanos de más de 60 países en nuestros quirófanos de Madrid y Sofía.

¿Qué puede esperar tras un HoLEP?

La mayoría de los pacientes ingresan por la mañana, se operan con anestesia raquídea (de cintura para abajo) y pueden irse a casa al día siguiente, sin sonda en la mayoría de los casos. El flujo urinario mejora de forma inmediata y drástica — en nuestra serie, el flujo máximo pasa de 8 ml/s antes de la cirugía a 24-28 ml/s después.

La recuperación es rápida: vida normal en 2-3 días, aunque durante las primeras semanas pueden persistir algunas molestias urinarias como urgencia o escozor, que son transitorias y van desapareciendo progresivamente.

Tras el HoLEP, el PSA debe quedar por debajo de 1 ng/mL — un dato importante para el seguimiento posterior que refleja la radicalidad de la enucleación. En nuestra serie, la reducción del PSA fue del 93-94%.

La inmensa mayoría de los pacientes dejan de necesitar toda la medicación prostática que estaban tomando y no vuelven a necesitar cirugía.

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Porque al final, como les digo a mis pacientes: no hay que ser el primero en operarse, pero tampoco el último.

Referencias científicas

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